jueves, 6 de marzo de 2014

MANZANAS LITERARIAS: PRIMER MORDISCO

 

MANZANAS LITERARIAS

(Primer Mordisco)

 

El zumo que más le gusta a la literatura desde todos los tiempos ha sido el de manzana. Nunca una fruta ha sido tan exprimida por manos de escritores, poetas y novelistas, escribas y escribidores, todos de bien, como esta, la  mattiana latina, que desembocó en la jugosa y apetitosa manzana. Brillante y redonda, roja, amarilla o verde, insinuante en sus formas femeninas o venenosa en su contenido; misiva de amor o erotismo, pecaminosa en algún lugar paradisíaco. Fruta y fruto de la discordia en el orbe de dioses clásicos, clave y llave de moralejas en el jardín de los cuentos de todas las épocas. Musa para poetas cuyo aroma trasciende el tiempo, fórmula magistral de la gravedad para el físico. Sexual y sensual en las plumas de todos los tiempos. ¿Se atreven a darle un mordisco?

Este breve e incompleto resumen pretende ser el aperitivo de lo que les ofrezco en esta ocasión. El ingrediente está muy manido, pero siempre hay receta gastronómica que adquiere sabor diferente de las distintas manos que lo cocinan. Les invito a cenar manzanas cocinadas en el horno de la literatura de todos los tiempos. Tengo el atrevimiento de pedirles que se fijen en el cocinero o cocinera, que aquí la diferencia de género va a ser importante: el eje vertebrador de este pequeño estudio es el significado tan distinto que adquiere la inocente manzana ya esté en manos de hombres, ya en manos de mujeres. Y estas últimas, como ya estarán intuyendo, son las que se llevan la peor parte. Como decía mi querido y atrevido Arcipreste de Hita:

Talante de mujeres, ¿quién lo puede entender?

Su maestría es mala, mucho su malsaber.

Comencemos el festín.

 

PRIMER MORDISCO:

ANTIGÜEDAD CLÁSICA GRECOLATINA

 

Es en este período donde encontramos manzanas a doquier, vayamos al rincón literario que vayamos. Mitos y leyendas están gratinados con manzanas. Algunas comestibles, otras, no tanto. La manzana para la antigüedad clásica era el símbolo del amor, la sensualidad y la sexualidad (ya se encargaría el Cristianismo, para aguar la fiesta,  de solucionar este exceso; pero no adelantemos acontecimientos).  

 

1)   Manzanas de Gea

La manzana también estaba relacionada con la fecundidad: la diosa de la tierra, Gea, obsequió a la celosa Hera con manzanas de oro como símbolo de fertilidad cuando se casó con el donjuán de Zeus. A esta le gustó tanto el regalo que decidió plantarlas en un jardín al borde del océano, dando lugar al Jardín de las Hespérides. Este acontecimiento es el punto de partida para muchos de los mitos que vendrán después.

Las manzanas surtieron efecto ya que Hera tuvo cinco hijos de Zeus y uno ilegítimo como venganza a una de las muchas infidelidades de su marido.

  Obsérvese que la manzana en poder de la mujer pasa a significar fertilidad.


Hera en el lecho nupcial con Zeus
 
 

2)   Las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides

El Jardín de las Hespérides, como acabamos de decir, era el huerto de Hera, formado gracias a las manzanas de su regalo de bodas. Un maravilloso jardín situado en la cordillera de Atlas, en el norte de África y al borde del océano. Sus árboles daban manzanas de oro que proporcionaban la inmortalidad. Por temor a que se las robaran puso guardianas, las Hespérides o “damas de la noche”, tres ninfas de dulce cantar que cuidaban de las manzanas pero  -la tentación era grande-  a veces recolectaban la fruta para sí mismas y, como Hera no confiaba en ellas   -y bien hacía-, también dejó a mayores, como custodio, a un dragón de cien cabezas llamado Ladón.
 
 

 

El jardín de las Hespérides de Frederic Leighton (1892)
Euristeo, tío y enemigo de Hércules, fue quien le encomendó a este último su undécimo trabajo con muy mala idea: robar las manzanas del Jardín de las Hespérides. El pobre Hércules, que no tenía ni idea de dónde estaba el jardín, se las vio y deseó para encontrarlo. Y cuando lo hizo, tuvo que engañar a Atlas, gigante que sostenía la bóveda del cielo, para que fuera a recuperar algunas manzanas de oro ofreciéndose a sujetar el cielo mientras él iba a buscarlas. Atlas accedió, las trajo,  Hércules tomó las manzanas y se marchó. Hay otra versión que dice que fue Hércules quien tomó las manzanas por sí mismo después de matar al dragón Ladón.

 
Hércules robando las manzanas del Jardín de las Hespérides.

 Detalle del mosaico de los trabajos de Hércules de Liria (Valencia)

En cualquier caso, obsérvese que las manzanas en manos de un hombre, en este caso, son símbolo de ingenio o valentía y, en todo caso, de victoria.

Y… las manzanas que Gea regaló a Hera, van a seguir dando guerra, y nunca mejor dicho con lo que viene a continuación:

 


3)   La manzana de la discordia

Eris, la diosa de la discordia, no había sido invitada a la boda entre dos dioses y, enfadadísima, como venganza lanzó entre los invitados una manzana dorada con la inscripción: “para la más bella”. Y adivinen la que montó entre aquellas que se consideraban las más divas… Tres diosas de lo más glamurosas, Afrodita, Hera y Atenea, se consideraban merecedoras de tal manzana y comenzaron a pelearse por el título (¿quizás el primer concurso de belleza de la historia?). Como se pusieron inaguantables, se llamó a Paris, un mortal que era pastor, y ya que estaba alejado del mundo y de las pasiones humanas era la persona idónea y más objetiva para elegir a la más bella y así terminase de una vez por todas la disputa. El lío en el que metieron al pobre hombre fue de órdago como luego veremos. ¿Se pensaban que el soborno era un invento actual? Se confundirían. Las tres diosas intentan sobornar a Paris, Hera ofreciéndole poder político, Atenea la sabiduría y la victoria, y Afrodita el amor de la mujer más bella del mundo. Paris entra en el soborno eligiendo a esta última, que le promete a Helena. Las otras dos diosas, enojadas con el desdén causaron el hundimiento de Paris y su familia porque, para tener a Helena, antes la tuvo que raptar y esto provocó el comienzo de la Guerra de Troya como ustedes saben.
 
 


El Juicio de Paris de Enrique Simonet, 1904.

Obsérvese que en este caso, la manzana en manos de una mujer lo que provoca es todo lo contrario que en el caso anterior que estaba en manos de un hombre. Ahora genera guerra, devastación, disputas y envidias. A medida que avancemos, esto va a ser una variante que se repite.

 

 

4)   Las manzanas de Hipónemes y Atalanta

Atalanta, heroína griega consagrada a Artemisa y reconocida por sus habilidades para la caza y las carreras, debía mantenerse virgen tal y como requería esta consagración a la diosa. Un día, un oráculo le vaticinó que el día que se casara se convertiría en animal. Todo esto, junto que su padre la abandonó en un bosque cuando nació porque solo deseaba hijos varones, hizo que Atalanta evitara cualquier pretendiente. Solo se casaría con una condición: que el pretendiente la ganase en una competición, en una carrera, cosa casi imposible dado las habilidades de esta dama para correr. Un joven apuesto llamado Hipónemes, enamorado de ella y agudizando el ingenio, le retó a esta competición. Utilizó una treta: dejó caer tres manzanas de oro (ya saben de qué jardín procedían…) durante el recorrido. Se las había regalado Venus, la diosa del Amor. Atlanta, hechizada por la mágica belleza de las manzanas, se paraba a recogerlas, lo que hizo que perdiera la competición y tuviera que convertirse en esposa de Hipónemes. Enamorados, los esposos no encontraron otro lugar mejor para gozar de su amor que en uno de los santuarios consagrados a Cibeles. Y claro, la diosa se enfadó, convirtiendo a ambos en leones (la profecía del oráculo se cumplió) y los ató a su propio carro para que tiraran de él, tal y como aparecen en la fuente de la Cibeles del Paseo del Prado de Madrid.

Observen el valor de la manzana en manos de un hombre: ingenio, éxito, victoria (como en el caso de Hércules). Ni parecido a los casos anteriores de mujeres.

 



Guido Reni (1575-1642)   Hipómenes y Atalanta

 

5)   Las manzanas de Aristófanes y Paulo

Tanto Aristófanes, comediógrafo griego, como Paulo Silenciario, poeta bizantino, identifican a las manzanas con los pechos femeninos:

LAMPITO: Así Menelao cuando vio, pasando a su lado, las manzanas de Helena, tiró la espada, según dicen.

Aristófanes, Lisístrata.

 

LA JOVEN:

No hables mal de las jóvenes

pues el placer reside

en los muslos tiernos,

y en las manzanas.

Aristófanes, La Asamblea de las Mujeres.

 
Busto de Aristófanes
 
Prefiero, Filina, tus arrugas a la savia
de cualquier juventud y deseo más tener en mis manos
tus manzanas de puntas alicaídas
que el enhiesto pecho de una tierna joven.
Paulo, Epígramas eróticos griegos.
 
Obsérvese que las manzanas en la literatura de hombres se identifican con el cuerpo femenino, con un significado sexual o sensual.
 
 
6)   Las tres manzanas de Ovidio
Por último, veamos lo que Ovidio, gran poeta romano, nos dice al respecto de la manzana. Publicó un cuento titulado “Las tres manzanas”. Reproducirlo íntegramente sería abusar de su paciencia, por tanto, resumiré el contenido. En un árbol han florecido tres hermosas manzanas tan doradas como el oro. Las van cogiendo tres personas: el primero, un joven que no puede resistir el placer de comérsela. La segunda persona, una mujer, que quiere preservar su belleza encerrándola en un cajón por lo que la manzana acabará pudriéndose. El tercero es un anciano que la corta por la mitad, saca sus semillas y las planta para que florezcan nuevos manzanos. Solo en este tercer caso, el viento del huerto canta:
Semilla plantada, tesoro ganado.
El esfuerzo de la manzana se ha logrado.”

Busto de Ovidio
La moraleja del cuento está clara. Pero observen como solamente en manos de un hombre  -anciano-, la manzana toma el significado de sabiduría. En la mujer, solo belleza; y en el joven, solo deseo. La diferencia de género y, en este caso, también de edad,  marca diferencias notables en esos valores significativos que rodean a nuestra manzana.
El primer mordisco grecolatino a la manzana, ha finalizado. Espero que no haya causado malas digestiones. Les invito al segundo mordisco en una siguiente publicación: ¿cómo madurará la manzana en la literatura del Cristianismo y de la Edad Media?
(Continúa)

35 comentarios:

  1. Excelente mordisco el que nos ofreces con estos apuntes. Me ha gustado mucho la anotacion que hiciste despues de cada etapa que se trató en esta entrada.

    Y bueno, de entre las diferentes conotaciones que han sido ofrecidas a la relacion de una manzana en manos de una mujer, a mi siempre me ha hecho sentir la vibra de dos cosas... Sensualidad y poder. Jamas una manzana en manos de un hombre sera ninguna de esas dos.

    Un beso enorme guapa, que bueno leerte :)

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    1. SYD:

      Gracias, Syd.
      Al final de cada historia va esa reflexión porque es el punto de vista que le quiero dar a este y a los demás mordiscos. Los mitos, poemas, historias y cuentos, posiblemente ya los conocéis, pero quería que los vierais desde ese enfoque, a veces desenfocado, pero la mayor parte de la literatura ha sido escrita por vosotros, por hombres.

      Me gusta el punto de vista que dejas sobre el tema.
      Muy amable por tu tiempo, amigo.

      Un besote.

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  2. Buenos días, Marisa:
    Una muy interesante reflexión literaria sobre la manzana. Con tu permiso, te voy a aportar un punto de vista etimológico. Como bien has dicho, el término manzana procede del lat. mattiana, parece ser que en honor del botánico del siglo I a. C. Caius Matius Calvena. A su vez de manzana procede manzanilla, infusión extraída de una flor silvestre cuyos botones recuerdan la forma e incluso el olor de la manzana.
    Posteriormente, a la mattiana se la llamó pomum (fr. pomme; it. pomo; cat. poma) y de este término procede pomada que, elaborada en su origen con grasas animales, desprendía un olor fétido que era contrarrestado con aroma de manzana. De pomum también procede el pomo de la espada y de la puerta, ya que su forma recuerda al de una manzana, y pómulo, por la semejanza entre la redondez y color rojizo que desprenden las mejillas y la apetitosa manzana.

    Un abrazo de José Antonio.

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    1. JOSÉ ANTONIO:

      Me encanta el punto de vista etimológico que dejas, compañero. No solo me gusta sino que lo agradezco y no hace más que enriquecer el término sobre el cual gira este pequeño estudio. No conocía esos cambios semánticos de "manzana" referidos a pomada o pomo. ¡Cómo se nota que eres de Clásicas...! Gracias por la aportación.

      Un fuerte abrazo.

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  3. No conocía ninguna de estas historias, y me parece excelente el recorrido mitológico que nos invitas a realizar alrededor de una manzana -o varias-. Como me parece excelente esa etimología que nos deja José Antonio -entiendo el asturiano "pomarada" para llamar al manzanal, y me encanta eso del pomo de la espada-. Nos tientas con más manzanas, y yo espero el momento de hincarles el diente. Un abrazo.

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    1. JUAN HERREZUELO:

      Un placer que hayas disfrutado de ese recorrido entre manzanos.
      La manzana, no siempre ha sido ni tan suculenta ni tan inocente como brilla en cualquiera de nuestros bodegones y, por supuesto, con efectos secundarios diferentes en función del sexo del mordisco.
      Muchas gracias por tu tiempo, Juan.

      Un fuerte abrazo.

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  4. Excelente y delicioso recorrido nos brindas. Me ha parecido interesantísimo la connotación que se le daba fuese hombre o mujer, anciano o joven. Me ha encantado y después de este primer mordisco espero impaciente el siguiente...

    Yo no puedo aportarte más que mi admiración y mi afecto...

    Besos de Gea

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    1. DAVID:

      Gracias, David, me alegra que te haya gustado.
      Desgraciadamente, esa connotación de la manzana tan negativa para la mujer o al menos no completamente igualitaria con respecto al hombre, va a empeorar con el paso de los siglos... Quedas invitado al ágape.

      Mi beso y mi recíproca admiración.

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  5. ¡Ay! las manzanas literarias están por todas partes, menos por donde creíamos que estaban. Pues es lo cierto que la manzana a la que Adan le da el el mordisquito, en la Biblia no aparece por ningún sitio. Y...¡Oh, sorpresa! y es que cuando te pones a leer la Biblia resulta que te lleva a todas esas historias paralelas como las que tú, Marisa, nos narras, esos mitos tan antiguos con los que te das cuenta que la Biblia bebe de esas fuentes...
    Me encanta cuando te pones así de didáctica, Marisa, Es una delicia aprender contigo; descubrir historias tendenciosas de hombres o mujeres. En la Biblia, tú ya lo sabes, hay un libro que hace mención al amor pasional...El cantar de los Cantares ¡Qué delicia!
    Mira éste fragmento:
    Como el manzano entre los árboles silvestres,
    Así es mi amado entre los jóvenes;
    Bajo la sombra del deseado me senté,
    Y su fruto fue dulce a mi paladar.
    Me llevó a la casa del banquete,
    Y su bandera sobre mí fue amor.
    Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas;
    Porque estoy enferma de amor.

    Y ansiosa quedo a la espera de más mordisquito
    Besos, Marisa.

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    1. MARIÁN:

      Mi querida Marián, acabas de desvelar parte del contenido de la siguiente entrada. Intuyo que eres buena lectora o conocedora de la Biblia, ya que el tema de Adán y Eva era una crónica casi anunciada, pero que conozcas la existencia de la manzana en el "Cantar de los Cantares"... me indica que sabes muy bien por donde voy a ir. Efectivamente, Génesis y Cantar de los Cantares estarán presentes en la siguiente entrada, como base para la manzana en el Cristianismo.
      Has dado en la diana: en el Génesis, nunca se ha dicho que se tratase de una manzana... pero dejémoslo para el segundo mordisco.

      Me ha encantado tu comentario y agradezco tu atenta lectura que me avanza el aporte que intuyo que vas a hacer en el segundo mordisco.

      Un besote, Marián.

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  6. Querida Marisa: Magnífica exposición histórica y literaria de la figura frutal, y también brutal en ocasiones, de una manzana.
    “An apple a day keeps the doctor away”… but why?
    La razón no está en el lenguaje sexista, que es una gilipollez auténtica, y tú, como profesora de literatura y gramática, sabes que nuestra lengua española es como es, y la Historia solamente refleja lo acontecido, lo pasado ,que no se puede cambiar.
    ¿Te imaginas a Bruto asesinando a César con una manzana envenenada? ¿Te imaginas a la ambiciosa Agripina, sobrina de Claudio y esposa del emperador cuando se casó con él, que tenía su heredero Británico, proponiéndole a su hijo Nerón como emperador y, cuando Claudio aceptó la sucesión de su hijastro-sobrinonieto, matándole con un golpe de gladio? Agripina asesinó a Claudio envenenándole con setas.
    El veneno/los venenos han sido patrimonio de las mujeres y los conspiradores desde los albores de la humanidad; la violencia directa es más propia de los hombres, sin considerar la actitud guerrera de las Amazonas, mítico ejército que , bajo el mando de Pentesilea, combatió contra los griegos en la Guerra de Troya.
    Pero la manzana da más de sí ¿sabías que en medicina existe el "signo de la manzana mordida"? Yo lo supe en mis estudios y también en el Hospital La Fe de Valencia, cuando en la cabina de radiología, con el jefe de servicio a mi lado, le hicimos un tránsito a mi padre y apareció la "manzana mordida" en el colon, la manzana que no era de oro ni de las Espérides; la marca del cangrejo (cáncer) que nunca "va para atrás", siempre adelante.
    No hay lenguaje sexista, Marisa, solamente hay machismo por ambas partes y una lengua maravillosa que se transformará con el tiempo y el uso, como ya se hace, incorporando nuevos términos y olvidando otros. No podemos caer en el victimismo más retrógrado ni en un análisis estúpido que se centra en el lenguaje, patrimonio de todos, por un interés político torticero y manipulado.
    Te relato unas palabras hermosas, de nombre epiceno, que desmonta la teoría conspiratoria de un sexismo en el lenguaje:
    Hormiga, cigüeña, tortuga...
    Pero también hay nombres ambiguos que los hombres hemos utilizado en femenino, como los marineros, que viven de la mar; como la puente/ el puente, que sirve para cruzar un río o un desnivel.
    Como verás, la cosa no es cuestión de gramática ni de historia pasada, ni siquiera de intención política trasnochada y movida por mujeres que no han sabido luchar, porque sus argumentos son paupérrimos y no dan una solución armónica en el entendimiento.
    La manzana de la discordia hay que morderla en común, llagando ambos al corazón de la fruta, en una fusión de nuestros labios, rezumando el jugoso placer de la fruta prohibida.
    Excelente recopilación literaria, Marisa.

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    1. Querido Jano:
      En primer lugar, muchas gracias por todo el tiempo empleado en escribir tu comentario y compartir tantos aspectos interesantes. El tiempo es la única cosa que damos que jamás podemos recuperar.

      Estoy de acuerdo contigo en que la manzana es un accesorio más, como lo podrían ser esas setas a las que haces alusión o cualquier otro veneno, para llevar a cabo una perfidia. También estoy de acuerdo contigo en que hay machismo, por las dos partes, por hombres y mujeres. Pero en lo que no puedo estar de acuerdo contigo de ningún modo es en que no hay lenguaje sexista porque lo hay. El objetivo de esta entrada no es demostrarlo sino que solo pretende ser una reflexión sobre los diferentes tratamientos de la manzana en personajes literarios, bien sean masculinos , bien femeninos. Encontrar ejemplos de ese lenguaje sexista no es difícil: solo hay que acudir al actual diccionario de la RAE o prestar atención a los diferentes significados de adjetivos o sustantivos que forman la trama de nuestro cotidiano vivir (algo cojonudo/ algo coñazo, ser un zorro/ ser una zorra...) Hace tiempo, analicé un Diccionario de 1895 comparando sus acepciones con el diccionario actual de la RAE. Allí podrás encontrar más ejemplos (está bajo la etiqueta de "Mis citas con los libros", en julio-agosto de 2011). Pero tampoco es necesario que me leas a mí para comprobar ese sexismo del lenguaje que no es más que el reflejo de una sociedad machista o de una literatura escrita mayoritariamente por hombres: solo me atrevo a pedirte que observes este aspecto en la lengua que empleamos cotidianamente.
      Una cosa más, ha habido muchas mujeres a lo largo de la historia que sí que han sabido luchar por esa desigualdad. Cuando han podido, o les han dejado antes de engordar actas de defunciones por desigualdad de género o con más propiedad, de sexo (desgraciadamente, es el pan nuestro de cada día), y sus argumentos te aseguro que no eran ni paupérrimos ni inarmónicos. Imagino que te has querido referir solo al tema del lenguaje sexista, pero yo aludo a lo anterior para que reflexionemos que ese sexismo o machismo no es solo lingüístico: la lengua no es más que el reflejo de esa dura realidad.

      Me alegro de que te haya gustado la recopilación, Jano.
      Un abrazo.

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  7. Me ha gustado el primer mordisco, espero con ganas la continuación. Menudo repaso a la manzana como símbolo y los problemas que crea tanto a hombres como a mujeres, aunque por distintas razones.
    Me ha llamado la atención el origen etimológico relacionándolo con pomo, pomada... y de ahí iríamos a pumareda, lugar de cultivo de manzanas, utilizada esta palabra en Asturias. Esto viene a cuento porque el domingo pasamos por un pueblo de las Arribes salmantinas llamado La Zarza de Pumareda y me llamó la atención que tenía que ver con las manzanas. Investigando descubrí que fue repoblada esta localidad con astures y gallegos y de ahí Pumareda.
    Las vueltas que dan las palabras.
    Un abrazo.

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    1. VALVERDE DE LUCERNA:

      Me alegro de que te haya gustado el primer mordisco, Valverde.
      Efectivamente la toponimia también nos obsequia con muchas manzanas. No conocía La Zarza de Pumareda, interesante. Aunque solo tenemos que volver los ojos a nuestros topónimos zamoranos: Manzanal de Arriba o Manzanal del Barco.
      Las vueltas que dan las palabras ¡y las manzanas!

      Gracias por tu tiempo, Valverde.
      Un fuerte abrazo.

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  8. Qué interesante, Marisa; y encima pones la manzana ante nosotros anunciando más historias. Una tentación difícil de resistir. Un abrazo.

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    1. DLT:

      Me alegro de que tú también hayas sucumbido a la tentación de la manzana...;-)

      Gracias por tu tiempo, Dlt.
      Un abrazo.

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  9. Me ha parecido precioso e interesante todo lo que nos cuentas sobre la inocente manzana.
    No me gusta que sea el fruto de la discordia, más prefiero considerarla como sensual y sexual.
    Y para que se propaguen todos sus dones, lo mejor es seguir a Ovidio.
    Más adelante, me imagino que se fastidiará todo ¡qué culpa tendrá la manzana!
    Te dejo un fuerte abrazo con mis cariños.
    kasioles

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    1. KASIOLES:

      Es un placer que te haya gustado toda esa receta literaria de manzanas. No tengo ninguna duda de que tú y tus fogones harías maravillas con ellas. Estaré atenta.

      Un abrazo y todo mi cariño, Kasioles.

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  10. Una entrada estupenda, de un gran trabajo. gracias.

    Un saludo

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    1. PILAR V.:

      Espero que la hayas disfrutado. Gracias, Pilar.

      Un abrazo.

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  11. La mitología le ha aportado a la naturaleza dual de la manzana, que se moviliza entre la idea de bondad y maldad. Por eso no tiene nada de extraño lo del míto cristiana de la manzana que hace entrar a en pecado a Adán. Pero, vaya que la manzana, es un tajo de labio de mujer que aprisiona. UN abrazo. Carlos

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    1. CARLOS AUGUSTO PEREYRA MARTÍNEZ:

      Por un lado me ha gustado tu definición de "manzana", Carlos, como:
      " Tajo de labio de mujer que aprisiona". Una imagen muy lírica y sensual.
      Y, por otro lado, en la siguiente entrada descubrirás que en el Paraíso de Adán y Eva nunca hubo manzanas...

      Un beso, Carlos.

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  12. ¡¡Qué interesante, Marisa!! nunca me había puesto a pensar en ésto, espero con expectación la continuación!.

    Besos

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    1. MYRIAM:

      Gracias, Myriam. Espero que lo hayas disfrutado.
      Un beso.

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  13. Oda a la Manzana

    A ti, manzana,
    quiero

    celebrarte

    llenándome

    con tu nombre

    la boca,
    comiéndote.


    Siempre
    eres nueva como nada

    o nadie,

    siempre

    recién caída

    del Paraíso:
    plena
    y pura
    mejilla arrebolada
    de la aurora!
    Qué difíciles
    son
    comparados
    contigo
    los frutos de la tierra,
    las celulares uvas,
    los mangos
    tenebrosos,
    las huesudas
    ciruelas, los higos
    submarinos:
    tú eres pomada pura,
    pan fragante,
    queso
    de la vegetación.


    Cuando mordemos
    tu redonda inocencia

    volvemos

    por un instante

    a ser

    también recién creadas criaturas:
    aún tenemos algo de manzana.


    Yo quiero
    una abundancia

    total, la multiplicación

    de tu familia,

    quiero

    una ciudad,
    una república,
    un río Mississipi
    de manzanas,
    y en sus orillas
    quiero ver
    a toda
    la población
    del mundo
    unida, reunida,
    en el acto más simple de la tierra:
    mordiendo una manzana.


    Pablo Neruda

    Besos Marisa, excelente entrada.

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    1. ADRIANA ALBA:

      Gracias, Adriana. Encantada de que la entrada te haya gustado.
      Esa "Oda a la manzana" de Neruda, la tenía seleccionada para el mordisco del siglo XX. Así que volverá a aparecer por aquí.

      Muchos besos.

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  14. Pero que interesante esta entrada tuya, está claro que las mujeres siempre seremos pérfidas y superficiales para los clásicos cuestión de miedo, en fin

    Pido disculpas por mis prolongadas ausencias amiga

    Un besote

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    1. 40AÑERA:

      Los clásicos han sido escritos por hombres, mi querida Miryam.
      Yo sí que te pido disculpas por mis ausencias reiteradas.
      Muchas gracias por pasarte.

      Un besazo.

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  15. Hola, Marisa. ¡Genial entrada! Cómo me ha gustado y qué bien me lo he pasado leyéndote. Primero por el tema tan curioso, estudiar el papel que han jugado las manzanas en la literatura. Genial, genial. Luego la manera de contarlo, amena y divertida. Nunca había leído un texto tan divertido sobre los conflictos del Olimpo. Y por último esa curiosa diferencia del símbolo de la manzana sgún la posea un hombre o una mujer. Te felicito, Marisa. Un trabajo magnífico. Estoy deseando leer la continuación.
    Un beso, amiga.

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    1. MARTA C.:

      Encantada de que te haya gustado y de que lo hayas disfrutado, Marta.
      Muchas gracias por tu tiempo.

      Un besote.

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  16. ¡Que delicia de recorrido por la mitología greco latina! Siempre es un placer volver a los clásicos... Sin entrar en otras consideraciones - que ya has hecho tanto tú como otros comentaristas de manera muy completa - me quedo con la sensación de estar ante los "homo antecessor" de los cuentacuentos :)
    Un fuerte abrazo, Marisa

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    1. XIBELIUSS JAR:

      Gracias, Xibeliuss. Los cuentos siempre han sido la tabla salvavidas de los docentes para despertar en esas cabecitas adolescentes cierta querencia por la literatura. Reconozco mi condición de cuentista...;-)

      Un fuerte abrazo.

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  17. Existen muchas frutas con nombre femenino pero esta especial fémina, que posee tantas variedades y simbología histórica, se ha adueñado de características y peculiaridades, pienso que más sensuales, que cualquiera otra. Sus formas, colores, tersura y suavidad de la piel y la fresca agua de uno de sus mordiscos, es similar a la soñada en una mujer, la solicitada por quienes han establecido la excitación y el deseo, sea cual sea la condición del pensador que la ha utilizado.
    Deseo, belleza y sabiduría, como expones, son tres de las características de quienes saben apreciar este exquisito fruto. El bello camino que has recorrido por la mitología y obras clásicas es muy bueno. Su conocimiento por quienes no han podido estudiarlo es tan rico como la posesión de una de las manzanas del jardín de las Hespérides. Los aspectos mitológicos son tan inmensos que se deben tener en cuenta muchos hechos de los dioses, semidioses y humanos, para caminar con seguridad por las fantásticas explicaciones del mundo pensado o vivido. Este primer mordisco es estupendo, Marisa, espero el siguiente para aprender, recordar y disfrutar de la jugosa manzana.

    Un cariñoso abrazo, querida Marisa.

    P.D.: Cuando he llegado a tu casa y he buscado tu posible opinión sobre el primer comentario que te hice, hace días, he llevado la desagradable sorpresa de que no estaba. En este caso no es por las cookis sino por sus restos. Ya estaba todo bien, según los técnicos pero creo que no; desaparecen títulos, no puedo hacerme seguidor de nadie, etc. Pero, a pesar de tu sabio consejo, he tratado de no borrar los comentarios de todo el blog. Además de no tener tiempo para contestar muchas entradas, sería una descortesía para quienes me tratáis con tanta condescendencia. Así que, este comentario no es el que inicialmente escribí pero lo he escrito con igual admiración por tu excelente trabajo. Un beso.

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  18. ANTONIO CAMPILLO:

    Muchas gracias, Antonio. por tu bello comentario sobre la manzana y por esas explicaciones (que no tienes que darme) sobre lo ocurrido con tu comentario.
    Con respecto a lo primero, me parece magnífica esa comparación de la suave y dulce piel de la manzana con la piel femenina. Tanto uno como otro elemento están repletos de sensualidad.
    En cuanto a lo segundo, a tu comentario, cuánto siento lo sucedido. Espero que ese pulso que tienes con tu PC lo vayas ganando. Hace tiempo yo también tuve problemas para comentar y para mil cosas más (no me salían seguidores del blog, no me dejaba publicar...). Quizás no sea problema de tu PC y sea de la plataforma Blogger. Ponte en contacto con ellos, yo lo hice y los problemas se solucionaron.

    Gracias por tu tiempo, querido amigo, y un besote.

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  19. Me han acompañado en esta extensa lectura, un par de cafés... Estoy convencido; eres toda una Wikipedia del arte, la literatura... Así, al más puro estilo de aquí. Qué manera se enseñar, qué forma de comunicar la tuya. Tus letras saben a fruta fresca. Un pecado sería no leerte.

    Gracias...

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