sábado, 1 de diciembre de 2012

ESQUELA


ESQUELA

Rogad a Dios por el alma de Dª Bárbara Matellán de las Heras, que falleció el 1 de diciembre de 2012 a los 40 años de edad en un trágico accidente aéreo. La capilla ardiente se encuentra instalada en el tanatorio Parque San Isidro de Madrid. Sus restos recibirán cristiana sepultura en el cementerio sur a la 13,30 horas de hoy día 3 de diciembre.
La familia ruega una oración por su alma.
Descanse en paz.


A Bárbara se le dibujó una sonrisa en la cara cuando leyó la esquela de su propio entierro sentada cómodamente en aquel avión con rumbo a Jamaica. No estaba muerta aunque sí que iba camino del Paraíso con el que siempre había soñado. Nunca había imaginado que morir hubiese sido tan sumamente fácil y que la muerte otorgase tanta vida. Realmente, cualquier vida diferente a la que llevaba podía ser un remanso de paz y felicidad. Volvió a sonreír al pensar que todos la creían entre nubes de algodón y precisamente era allí donde estaba. Cerró los ojos y procuró recordar y ordenar cómo había ocurrido todo.

En sus espaldas pesaban diez años de matrimonio con ese hombre del que había estado locamente enamorada un día ya muy lejano. Ese amor se había ido esfumando con la celeridad con la que se derriten las horas, con la daga implacable de la humillación y el silencio. Sus alfabetos eran babélicos cuando se dirigían la palabra, sus palabras eran ecos vacíos que martilleaban la noche. Hacerla culpable de su incapacidad para darle hijos fue la gota que desbordó océanos y mares. Ahora subía al Cielo en ese avión pero también había bajado al Infierno, a su último escalón, cuando ese hombre  -ya un completo desconocido para ella-  se atrevió a tronchar de un manotazo las maltrechas ilusiones que pudieran quedar en un velero sin rumbo. La primera vez dolió en la piel, el resto en el alma. Noches oscuras del alma bendecidas por la santa madre Iglesia y maldecidas hasta por el azufre de Belcebú.



Su alta posición social le exigía guardar las apariencias o al menos así lo pensaba en aquel momento. Hija única de padres fallecidos años atrás y amiga de amigos de alta sociedad a los que no les importaba en absoluto las aventuras y desventuras de aquel capítulo de la Eneida: su bajada al Infierno siempre la hacía sola, sorteando ríos de lava a temperaturas que helaban el corazón.

Fue aquel día, en un acto de valentía impulsado por un riesgo alto de incineración aliviado por lágrimas que sofocaban llamas, cuando decidió coger el primer avión que saliese para Jamaica. Luego, ya daría explicaciones. Lo importante era huir aunque sabía de antemano que ese hombre la perseguiría hasta el último rincón del mundo. Cuando entró en el aeropuerto las fuerzas le flaquearon y pensó en regresar en el mismo taxi que la había transportado hasta allí, pero dio cuatro pasos más y sin darse cuenta ya estaba delante del mostrador de facturación. Iba ligera de equipaje, así que no hizo falta desprenderse de las cuatro cosas que atropelladamente metió en una bolsa de viaje al salir de casa. Mientras se sentaba cerca de la puerta de embarque a esperar el vuelo, lo agradeció: si en el último minuto se arrepentía sería más sencillo regresar al taxi con lo puesto y llevado.

Faltaba aún una hora para su vuelo. Mientras esperaba observó que sentada a su lado había una mujer joven, de nacionalidad española, impidiendo sollozos que un paquete de pañuelos de papel intentaban sofocar. En un primer momento, Bárbara pensó que bien pudiera ser una habitante más de ese Infierno que ella conocía tan bien. Luego resultó ser otra alma más que se lastimaba a las puertas del Cielo. Le ofreció su ayuda y la desesperación de la mujer hizo que le contase a una desconocida su tormento, la imposibilidad de viajar a Jamaica al entierro de su hijo fallecido ya que no disponía de billete ni medios para adquirirlo. La compañía aérea no entendía de razones humanitarias solo de números cuadrando a final de mes.

Bárbara pensó, en un primer momento, que formaría parte de ese tipo de gente que pulula por aeropuertos y estaciones, relatando desgracias increíbles con el fin de sacar un par de euros. Pero al escudriñarla, el aspecto de la mujer le disuadió de esa idea. Vestía con cierta elegancia e, incluso se parecía a ella: morena, ojos oscuros, de edad similar y facciones suaves. Iba a encontrarse con su hijo por última vez, ese hijo que jamás ella había podido tener. Tenía que ayudarla. No eran tan diferentes como para que una azafata advirtiera el recogido de pelo que no aparecía en su DNI. Sabía que iba a cometer una locura, ahora sí que sabía que la iba a cometer; así que le ofreció su billete de avión al lado de su DNI a Isabel, que así  se llamaba la mujer que ahora mitigaba su llanto clavando su mirada en lo que Bárbara le ofrecía. ¿Qué suponía la pérdida de un DNI frente a la pérdida de un hijo? Isabel no supo cómo agradecer la ayuda pero quedaba poco tiempo y había que embarcar: recogió los documentos y, sacando de su cartera su propio DNI se lo entregó a Bárbara como prueba de que regresaría a devolverle el suyo. Apresuradamente, le dibujó en un papel los números que parecían ser de un teléfono y abrazó a Bárbara. Esta le rogó que aceptase dinero para el viaje de vuelta y para cubrir de orquídeas amarillas la losa de su hijo.


Mientras veía alejarse a Isabel por la puerta de embarque volvió a pensar que tal vez esa mujer fuese una oportunista, que huiría con el dinero, que el DNI que le había entregado seguramente fuese falso, que quizás había sido víctima de un timo, que… pero daba igual. Recogió su bolsa de equipaje y pensó que, antes de regresar a casa en el taxi comería algo en el aeropuerto. Regresaría a casa, sí, sus fuerzas flaqueaban. Vencida por sí misma se sentó en un restaurante del aeropuerto a retrasar la inminente vuelta al hogar, la barca de Caronte la esperaba detrás de la puerta de salida del aeropuerto. Lloró. Perdió la noción del tiempo. Entró en un sopor que refugió sus lágrimas, jugó a la rayuela con las horas, cerró los ojos cuando los relojes de arena bucearon en los abismos de su alma mientras que la cucharilla del café tejía remolinos infinitos en sus aguas oscuras.

Cuando salió de ese sueño y a medida que sus ojos y oídos volvían a la realidad, observó como en el aeropuerto reinaba gran confusión. Gran cantidad de gente se agolpaba en los puntos de información mientras que otra era presa de la conmoción. Preguntó amablemente al camarero que le había servido qué era lo que ocurría. Él le explicó que el vuelo a Jamaica que había salido esa misma mañana se había estrellado en pleno Atlántico. Bárbara palideció, no sabía con certeza si realmente había despertado de ese sueño anterior o aún seguía en la antesala de ese temblor que precede a la muerte.



El resto había sido muy sencillo, pensó mientras ahora miraba por la ventanilla del avión. No había habido supervivientes y algunos cadáveres   -entre ellos el de ella-   no habían sido localizados. Hicieron pública la lista de pasajeros embarcados en los que aparecía su nombre y avisaron a su marido que se preocupó de un entierro burocrático ante sus amigos de la alta sociedad. Ella tomó el siguiente avión en el que ahora viajaba rumbo a Jamaica con el nombre de Isabel Pardo Freyre. Apretó entre sus manos el DNI de la mujer fallecida y creyó haber olido un suave aroma a flores.




 Lo primero que hizo al llegar a su Paraíso fue cubrir de decenas de orquídeas amarillas la sepultura del hijo de Isabel, sepultura que descubrió que existía tanto como su hijo. Jamás había visto sonreír a esta mujer pero juró haber oído su sonrisa entre los pétalos de las flores. Ella también sonrió mientras el viento arremolinado en un ciprés del cementerio le susurró que su vida comenzaba con su propia muerte.






62 comentarios:

  1. you are very creative, talented sweeten mu eyes with every word evry time you read. is an honor to read you kisses charles

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    1. CHARLES:

      Gracias, Charles, me alegro de que te guste.
      Saludos.

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  2. Fantástica la forma en que cerraste el círculo, y en cómo vida y muerte, sufrimiento y descanso, se complementan y encajan a la perfección como piezas de un puzle; un maravilloso puzle que empezaste a ordenar prodigiosamente desde ese impactante comienzo. Menuda fuerza tiene el relato...

    Felicidades, Marisa. Un beso y feliz domingo, amiga.

    PD: ¿Por un casual no sobrevolaría ese avión el famoso Triángulo de las Bermudas?...

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    1. KINEZOE:

      Gracias por esa valoración, Kine. Encantada de que te haya gustado.

      Sí, ese avión sobrevolaba el Triángulo de las Bermudas, jejje, y aunque parezca imposible de creer es así. Te cuento.
      Este relato es el resultado de una tertulia literaria que hacíamos hace ya algunos años, unos amigos por mero pasatiempo. Alguno escogía una palabra al azar (en este caso salió "Esquela") y al cabo de unas semanas leíamos en grupo los diferentes relatos que nos había provocado la palabra en cuestión. En la primera redacción de este relato (porque lo he modificado y, sobre todo, abreviado) el avión desaparecía en el Triángulo de las Bermudas tal y como dices. De ahí mi estupor cuando has hecho mención a ello. Pero en la versión que os presento, he eliminado el accidente en el Triángulo porque Jamaica queda fuera de él, concretamente al sur. Cerquita, pero no entraba en esa zona. No conozco las rutas de vuelo Madrid-Jamaica y quizás si se sobrevuele ese espacio del Triángulo, pero para evitar errores de localización en el relato, lo suprimí.
      En cualquier caso, mi sorpresa ha sido mayúscula cuando lo has mencionado. Ya sabes lo que me ocurre con esa zona...jo, Kine, cómo me conoces... ;-)

      Gracias de nuevo por tus amables palabras y por tu tiempo.
      Buen domingo también para ti.
      Mil besos, querido amigo.

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  3. Marisa que hermosa narración¡¡ creaste la atmósfera maravillosamente , es tan verosímil , qué en un momento sentí que estaba en el aeropuerto,
    Genial¡¡ Me encanto.
    Besos enormes

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    1. NORMA RUIZ:

      Qué amable eres con tus palabras, Norma. Lo importante es que hayas disfrutado del relato, es toda una satisfacción para mí que te haya podido sumergir en la atmósfera de ese aeropuerto.

      Muchos besos.

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  4. Qué buen tratamiento. Un cuento llevado a cordel en el suspenso. Me quito el sombrero. UN abrazo. carlos

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    1. CARLOS AUGUSTO PEREYRA MARTÍNEZ:

      Encantada de que te haya gustado, Carlos, y que ese suspense te haya atrapado.
      Gracias.

      Un fuerte abrazo.

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  5. Hola Marisa,
    Querer ayudar al otro y salvarse a uno mismo. Espero que Bárbara tenga más suerte en esta nueva vida, sin duda, lo merece.
    Abrazo!

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    1. AIRAMA:

      "Querer ayudar a otro y salvarse a uno mismo". Buena lectura, MªJosé. Esta vez, las dos cosas van en un mismo paquete ¿quizás porque todos nuestros actos -positivos o negativos- acaban repercutiendo sobre nosotros mismos siempre?
      Bárbara pudo escapar al tormento diario de los malos tratos pero en la realidad hay muchas Bárbaras que se quedan por el camino...

      Me alegra volver a saludarte, compañera.
      Un fuerte abrazo.

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  6. Hola, Marisa. Chapó, amiga. Magnífico relato, muy bien engarzado, anticipando ese final que nos descubre el desenlace y a pesar de todo no puedes dejar de leer. Ese anticipo acrecienta la curiosidad del lector, imposible no seguir hasta el final. Muy bien construido y narrados. Dos personajes muy humanos, como su historia. Un beso y enhorabuena.

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    1. MARTA C.:

      Gracias Marta.
      Me gusta que te hayas fijado -como excelente narradora que eres- en el tratamiento que he hecho en el relato del tiempo. He intentado jugar con la analepsis (retorno al pasado) y la prolepsis (adelantar hechos futuros), constantemente, para que el lector fuera él mismo quien engarzara las piezas del puzzle a medida que las iba recibiendo. Esta técnica consigue captar la atención del lector sobre el relato y los acontecimientos y, parece ser, que ha sido así.

      Un placer que te haya gustado, querida Marta y, sobre todo, que lo hayas disfrutado.

      Un besote.

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    2. A los lectores siempre nos gusta que el autor nos deje participar en el relato, reconstruyendo la información hasta completar, como tú dices, el puzzle. Es una manera de decirle que lo consideras un lector inteligente. Acabo de escribir un relato de género negro que también juega con el lector, no con avances y retrocesos en el tiempo, sino con informaciones que él debe ensamblar para entender el desenlace. Aún no lo he colgado, está en fase de rererevisión, ja, ja! Más besos, Marisa.

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    3. MARTA C:

      Si los lectores no participaran en el relato, silenciosamente o con vuestros magníficos comentarios, habría latidos muy importantes que no se oirían, Marta.

      Me paso por tu blog a ver si ese relato de género negro ha sido ya rererevisado (jajja) y podemos disfrutar de él.

      Más besos, Marta.

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  7. Una forma interesante de cerrar un relato de miedo,huída y futuro.

    Un placer leerte, como siempre.

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    1. PILAR:

      Sí,cualquier atentado contra la integridad física y psíquica de una mujer se convierte en un relato de miedo.

      Un placer tenerte por aquí, Pilar.
      Un abrazo.

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  8. Espléndido Marisa, y además me parece muy bien que suprimieras lo del Triángulo de las Bermudas. No necesitaba de esa escusa el accidente ni darle un tono enigmático al argumento con ese artificio. Así parece hasta posible realidad.
    Un abrazo.

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    1. DLT:

      Gracias, Dlt.
      Suprimí del texto primitivo lo del Triángulo -como le comentaba a Kine- y otros muchos elementos más para adaptarlo al "formato blog" donde no es de buen gusto abusar de la extensión de los relatos -aunque a veces lo haga-. Eliminé prácticamente la descripción y me he centrado en la acción.
      Encantada de que te haya gustado, lo hayas disfrutado y lo percibas tan real. Esto último es todo un halago.

      Un abrazo.

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    1. MARIANO SANZ:

      Me alegra que te haya gustado, Mariano.
      Gracias por tu tiempo.

      Saludos.

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  10. ¡Ya tenía yo ganas de disfrutar de uno de tus relatos, Marisa!

    Me apunto a los demás comentaristas: una narración redonda, muy bien construida y con esa prosa tan tuya en la que siempre se cuela algún retazo de poesía ("sorteando ríos de lava a temperaturas que helaban el corazón"). Una pequeña duda: ¿Por qué crees que Bárbara le entrega el billete a la otra mujer en el último momento? ¿Vértigo, indecisión final ante su huida? Yo me quedo con la sensación de que su arrebato de solidaridad esconde un poco (bueno, un mucho) de lo que digo.

    Un fuerte abrazo, Marisa.

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    1. XIBELIUSS JAR:

      Gracias, Xibeliuss, me alegra que te haya gustado el relato y me alegro también de tu atenta lectura, en la cual planteas la clave o el núcleo sobre el que se vertebra todo el texto. Te has dirigido al epicentro del relato, a lo que más dudas me planteó en el momento de su creación por su cercanía o lejanía a la verosimilitud. Era ficción, por tanto, todo tenía cabida, en este punto no retoqué nada de su creación primitiva.

      Pero planteas algo interesantísimo, nada menos que el eje vertebrador del relato: ¿esa ayuda prestada por bárbara, responde a un acto de generosidad o a un acto de cobardía por no atreverse a llevar a cabo la decisión tomada de huir?
      Yo lo escribí con la intención de que fuera un acto de solidaridad no exenta también de ciertas cuestiones íntimas que le rondaban a Bárbara en la cabeza: su imposibilidad para ser madre hace que se solidarice con el fallecimiento del hijo de esa mujer e intentar ayudarla. Su deseo de maternidad insatisfecho lo ve materializado en Isabel: no podrá ser madre pero sí comportarse como esa madre que le hubiera gustado ser. Por eso ayuda a Isabel.

      Esa era mi idea. Pero la cuestión que planteas me ENCANTA: ¿no será miedo a no poder llevar a cabo su huida? Tu atenta lectura es completamente factible a la vez que enriquece al relato, Xibeliuss. Me ha gustado mucho ese comentario que has hecho porque engarzaría estupendamente con lo que Bárbara piensa hacer minutos después sin dudarlo: regresar al taxi.

      Siempre lo digo y siempre lo diré: lo mejor de escribir es lo que viene después, el intercambio enriquecedor y activo de los lectores a través de lecturas y puntos de vista variados que no hacen más que recrear deliciosamente lo creado.

      Un abrazo grande, querido Xibeliuss.

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  11. Marisa, el relato impacta desde los primeros renglones. Durante unos segundos, consigues que el lector permaneza suspendido en el aire sin saber a ciencia cierta cual va a ser el rumbo que va a tomar la historia. Ya en la sala de espera vemos que las alas que se desplegan no son las de la mujer que marcha a Jamaica. Las alas se completan en la lectura de la noticia del accidente. La generosidad que llegó de una residente habitual del Infierno regresa vía aérea con una carta nueva de navegación hacia el paraíso.
    Una historia redonda, deliciosamente contada y con un excelente dominio de los tiempos.
    Me alegro regresar de nuevo a tus relatos.
    Un abrazo

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    1. FELICIDAD BATISTA:

      Muchas gracias por tu valoración, Felicidad. Y muchas más viniendo de una escritora que maneja la narración a su antojo haciendo las delicias de quienes te leemos.

      Francamente,estoy encantada de que lo hayáis disfrutado.

      Un abrazo.

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  12. Simplemente genial! devoré de la primera a la última letra... SIMPLEMENTE GENIÁL

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    1. ALEJANDRO HERNÁNDEZ Y VON ECKSTEIN:

      Pues genial si lo has disfrutado, Alejandro.
      Muchas gracias por tu valoración y tu tiempo.

      Un abrazo.

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  13. Hola Marisa:
    Como siempre, brillante. Desde la originalidad de la trama, como conservando la intriga hasta el último momento, hasta la ejecución.
    Enhorabuena!

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    1. JOSEP CAPSIR:

      Muchas gracias y encantada de haberte hecho pasar un ratito de disfrute.

      Un abrazo, crak.

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  14. Primero pensé que nos ibas a presenta run ejercicio fácil, de persona que ve su propio destino desde la muerte. Luego me dí cuenta de que quizás simplemente fingiese su muerte para huir de su amarga vida. Pero no, el destino le brindó lo necesario para morir sin muerte, para nacer en la madurez, para suplir una identidad moribunda, la suya. Me ha gustado mucho el relato, Marisa, enhorabuena.
    Besos

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    1. CARMEN BÉJAR:

      A mí también me gusta esa participación del lector que he provocado conscientemente.
      Siempre he preferido la lectura de la literatura "difícil", no me gustan los finales predecibles o los acontecimientos intuidos. No sé si lo habré conseguido pero si habéis disfrutado con ello, perfecto.

      Gracias, Carmen.
      Un besote.

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  15. No solo me has sorprendido gratamente sino que has conseguido introducirme en el argumento ,. Me has hecho sentir sensaciones! ¡Quiero más !
    y ...me ha gustado que uno pueda cambiar el molde en que los demás ,la suerte o el destino le tenían fraguando y así, con coraje, adelantarse a su propia suerte ..en fin ¡ya soy decididamente tu fan!
    Besos.

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    1. ANDRÉ DE ÁRTABRO:

      Mi querido Ándrés, me conformo simplemente con que paséis un rato agradable leyéndome, y me enorgullezco de aprender de vuestros comentarios. Sin vosotros, habría algo que no tendría sentido bidireccional.
      Eres un encanto.

      Un besote.

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  16. Estremecedor relato; al final ella esquiva todo, hasta la burocracia. Cambio radical en todos los sentidos. Además, el cielo no queda tan lejos de Jamaica, ¿verdad?
    Una vez fui a renovar el carnet de conducir y me dijeron que yo había fallecido en accidente de tráfico dos años antes, figurate... A eso me ha recordado el inicio del relato.
    Un abrazo, Marisa.

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    1. PACO HIDALGO:

      El relato ha querido ser, veladamente, una inyección de energía para todos aquellos que quieren cambiar de vida y muy especialmente para aquellas mujeres atrapadas en el maltrato de género (de sexo, sería lo correcto), aunque los comentarios -curiosamente- no se hayan enfocado en esta dirección. Siempre me sorprendéis...

      Lo de tu carnet de identidad no tiene desperdicio,,,jajja, y, por supuesto, mucha materia literaria que yo en tu lugar aprovecharía.

      Gracias por tu tiempo, Paco.
      Mi beso.

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  17. Excelente, me tuvo atrapada hasta el final.
    Todo cerrò perfectamente.
    Si bien es una ficciòn, tambièn ocurren èstas historias en la vida real, las piezas se fueron encajando perfectamente para la protagonista.
    Besos Marisa.

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    1. ADRIANA ALBA:

      Gracias , Adriana.
      Sí, estas historias estoy segura de que son más reales de lo que a primera vista pudiera parecer, sobre todo lo referente a los malos tratos.

      Encantada de que hayas disfrutado del relato.
      Un beso grande.

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  18. Querida amiga: Ha sido muy grato para mí, y tan de mañana, empezar el día leyendo tu entrada.
    Me has tenido atenta, interesada, en una palabra, enganchada hasta el final.
    Me ha gustado muchísimo y me ha sabido a poco.
    ¿Te has planteado alguna vez escribir una novela?
    Tendrías tanto éxito o más que las de C.R.Zafón.
    No puedo por menos que felicitar a la protagonista de tu relato y a la autora del mismo.
    Cariños en un fuerte abrazo.
    Kasioles

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    1. KASIOLES:

      Eres muy amable con tus palabras, Kasioles. La vida ya por sí misma es una novela, ya la publico aquí y de momento me es completamente satisfactorio. No descarto lo que dices, pero sería sin ningún afán económico o vanidoso, sino para mis amigos. No me interesa la dinámica editorial supeditada a intereses que a veces poco o nada tienen que ver con la literatura.

      Encantada de que hayas disfrutado del relato y agradecida de todo tu cariño, amiga Kasioles.

      Un besote.

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  19. Manejas el tiempo muy bien. Me has impactado. Has ganado otro lector.

    Un saludo.

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    1. THORNTON:

      Gracias y bienvenido al blog, Thornton.

      Permíteme que te diga que has hecho diana: no por lo que me toca a mí en tu valoración sino en ese juego del tiempo narrativo que has percibido y que me satisface verlo reflejado en tu retina.

      Gracias por tu tiempo y saludos cordiales.

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  20. Pues perfecto, se libra de un inútil que no la buscará para seguirla usando, se encuentra con una persona digna de ser ayudada y lo hace, como colofón descubre un futuro en una rencarnación... ¡no puede ser tan bonito! Pero me gusta que en estos tiempos se pueda decir ¡La imaginación al poder!
    Un beso imaginario

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    1. JUNO:

      Esto es ficción, Juno, como bien dices, la realidad no es tan bonita, desgraciadamente, para esas mujeres (y hombres) que sufren el maltrato.

      Gracias por tu tiempo.
      Dos besos imaginarios.

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  21. Tus inquietantes relatos nos atrapan Marisa.
    Ya ha llegado el mes mas entrañable del año, cargado de alegrías para unos y lleno de nostalgias para otros por los seres mas queridos que ya no están, al mismo tiempo con la tristeza de todas aquellas personas sin hogar, de todo corazón deseo que la paz y la felicidad visiten tu casa y disfrutes de estas fiestas con tus familiares.
    un abrazo.

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    1. RICARDO MIÑANA:

      Me alegro de que te haya atrapado el relato, Ricardo.
      Muchas gracias por esos deseos de paz y felicidad para estas fechas que se acercan. No son mis preferidas pero procuro divertirme. Te deseo lo mismo para ti y los tuyos.

      Un abrazo, Ricardo.

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  22. He leído este precioso juego de figuras literarias tan imaginativas con cara seria, Marisa. Es tan impecable en su forma como triste en su profundo fondo. Haces que el lector pasee, casi sin apreciar en toda su amplia extensión, un calvario basado en un amor que ha ido diluyéndose con la lentitud inexorable del hielo expuesto al sol. Tus mágicas palabras nos pasean por la calle engalanada en la que no apreciamos sino tenuemente al pedigüeño sentado con su perro. Pero existe, es real, podemos pararnos y mirarle y saber que se encuentra en su rincón.
    Creo que esto sucede con la mujer que soporta día tras día un cataclismo en su espíritu, una osadía que termina en una bofetada, un desamparo que, según ella, es irresoluble. Al percibir que su vida se encuentra nadando, casi sin fuerzas, en la laguna Estigia y empujada por la corriente hacia la parte más lejana del Paraíso, toma el óbolo que debe entregar a Caronte para que la cruce en su barca, por el río Aqueronte, hacia donde conseguirá la eterna juventud. Otro espíritu atormentado será el que llegue antes que ella al paraíso de orquídeas amarillas ayudándola, tras su ayuda, a olvidar el chasquido sobre la piel, el lamento nocturno, las secas lágrimas del dolor y, como siempre, liberando a un ser ingrato, prepotente y salvaje, para que pueda seguir siendo un depredador.
    Excelente, Marisa.

    Un fuerte abrazo, querida Marisa.

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    1. ANTONIO CAMPILLO:

      Esta vez, los ojos lectores se han detenido en el cataclismo de la incomunicación y maltrato de la protagonista del relato. Lo cual, es de agradecer.
      Como también te agradezco tus palabras repletas de poesía, sabiduría y cariño, mi querido Antonio.

      Un abrazo enorme.

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  23. Hola querida Marisa, he leído la génesis
    del relato, muy entretenida.
    Me encanta la idea de corregir nuestros viejos
    escritos.
    Y en este caso, la historia de vida, los cambios, las nuevas identidades, y sobre todo el cierre, te han quedado magníficos.
    Besos amiga, encantado de escribir en tu blog

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    1. EFA:

      Este relato tendrá cerca de ocho años. Ha sido revisado y adaptado al "formato blog" como bien has leído en otro comentario.
      No suelo ni tocar ni retocar lo que escribo en épocas pasadas porque tuvo su fisonomía adecuada a las circunstancias que lo generaron y sería como ultrajar los propios sentimientos literarios. Pero...esta vez, hice una excepción...

      Encantada de tenerte por aquí y de que te haya gustado el relato. Gracias por tus amables palabras.

      Besos, Esteban.

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  24. HOLA CIELIÑO. Tanto tiempo....No me atrevo a comentar en tu entrada. Nivel superior a mi capacidad. Pero bueno, aquí estoy y ysigo.
    Un enorme beso

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  25. Estoy encantada de volver a tu casa donde las entradas de tu blog y sus comentarios tienen un nivel que no alcanzo.
    Mi cariño sigue en alza hacía ti. No lo dudes.
    Espero que te llegue este comentario, estoy teniendo problemas para comentarte.
    Un gran abrazo y feliz de regresar

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    1. VIOLETA:

      ¡Qué alegría, mi galleguiña guapa!

      Estoy feliz por tu regreso, se te echaba de menos. Yo también ando un poco como el Guadiana, pero eso... es otra historia.

      Te agradezco el nivel tan alto que le pones al blog y a los comentarios pero para mí el más valioso nivel es el entusiasmo y cariño que le ponéis todos a vuestras palabras que dejáis aquí. Siempre, siempre, aprendo de todos vosotros, y no lo digo con falsa modestia, sino con verdadera sinceridad: pobre de aquel que piense que ya no le queda más que aprender... Y de ti he aprendido mucho, y sigo aprendiendo de esos sentimientos que son pinceladas bellísimas convertidas en palabras desnudas que admiro por su honestidad y gran peso literario.

      Mi cariño tampoco ha decrecido, mi querida amiga.
      Un fortísimo abrazo.

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  26. Ufff....Marisa. Está fantasticamente bien escrito, bien presentado, bien desarrollado, muy bien concluido. Me quedo prendada de tu capacidad de exposición y por supuesto, el conjunto me parece una reflexion madura y contundente de los límites que solo las mujeres sabemos cuando saltarnos.
    Un beso enorme

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    1. INOCENCIA MONTES:

      Muchas gracias, Rocío. Me alegra mucho de que os haya gustado y lo hayáis disfrutado. Hay límites que toda mujer no solo debe saber saltar sino que debe saltar.

      Un beso enorme también para ti.

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  27. He comenzado a leer por encima la historia y me he quedado atrapado en el relato, sentido y humano, que dista mucho del típico panfleto ultrafeminista, tan alejado de la realidad para mi gusto. Dos personas, dos mujeres, frente a un viaje a tierra lejana con propósitos muy distintos: la huida de Bárbara de su desgraciada vida conyugal con su marido frente al último adios de Isabel a su querido hijo, ya ausente de este mundo.
    Un tratamiento elegante, pero contundente, del tema del maltrato a la mujer con un toque de esperanza y poesía, que le hace aún más penetrante a los sentimientos.
    Un abrazo, querida Marisa.

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    1. JANO:

      Detesto en igual medida tanto el machismo como el feminismo. Creo que ningún extremo conduce al centro de la cuestión. En eso, estoy de acuerdo contigo.

      Encantada de que te haya gustado el relato, Jano. Sí, ha sido una mirada esperanzadora y alejada de dramatismos, para todas aquellas mujeres que sufren el maltrato (también hombres).
      Gracias por tus amables y cariñosas palabras.

      Un abrazote.

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  28. Una história llena de luz y de esperanza....
    Una mujer que sufre y mismo así piensa a los otros.
    Gran corazón...

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    1. INTEGRAL DE MIM E DE MEU TEMPO:

      Bienvenido al blog.

      Me alegra de que la historia te haya emocionado.

      Saludos cordiales.

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  29. He estado ausente del mundo bloguero, pero poco a poco vuelvo a irme situando y qué mejor manera que volverte a leer. Historias de mujeres que sufren, por unos u otros motivos y como el círculo se va cerrando hasta acabar con un final inesperado pero liberador porque finalmente Bárbara pudo vivir en el paraíso.
    Un aplauso literario por esta historia.
    Un abrazo.

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    1. VALVERDE DE LUCERNA:

      Gracias, Valverde, eres muy amable con tu comentario.
      Yo también estoy un poco dispersa con el blog propio y con los ajenos. Ambos sabemos que las condiciones laborales se han hecho más complicadas y el trabajo se ha duplicado. Buen final del primer trimestre, compañero.

      Un fuerte abrazo.

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  30. Excelente emotivo, bueno muy bueno. APLAUSOS

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  31. Eres buena y creativa, me gusta te estilo. Te ofrezco el mío WWW.relatosmarisa.blog

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