miércoles, 19 de septiembre de 2012

EL OMBLIGO DE ADÁN



''Adán y Eva
(Adam und Eva)
Alberto Durero, 1507
Óleo sobre tabla • Renacimiento
209 cm × 81 y 80 cm
Museo del Prado


EL OMBLIGO DE ADÁN

Dicen aquellos que se alimentan diariamente de algo inmaterial que llaman espíritu, dios o alma, que lo difícil no es mantener la fe sino tenerla. Lo difícil es encontrarla, añaden otros.

La primera parte de la anterior afirmación era la que el padre Damián le susurraba al oído todos los días a los feligreses que acudían a confesarse a la pequeña iglesia del más pequeño pueblo todavía del que era párroco. No se sabe muy bien si se lo susurraba en voz apenas perceptible, bien por la coyuntura del recinto sagrado en el que se encontraban, bien porque la voz se le apagaba como la llama de una vela en carencia de oxígeno al pronunciar esa sentencia de mantener la fe. Lo que sí sabemos es que la segunda parte de la afirmación, “lo difícil es encontrarla”, era incapaz no solo de pronunciarla sino de masticarla y mucho menos de digerirla. En este punto, la vela siempre sería un cirio eternamente apagado, luz errante envuelta en crespón.

Tenemos constancia de que al Padre Damián le gustaba leer. Comenzó siendo una afición que mitigaba el hastío de las largas noches de invierno y nieve que asolaban al pequeño pueblo cuyo nombre no quiero acordarme, y acabó convirtiéndose en una adicción diaria, sana para el lector cultivado, pecaminosa para algunos colegas del padre Damián si tenemos en cuenta que las lecturas que hacía nuestro párroco no se limitaban a misales u obras hagiográficas, sino a autores consagrados por la Madre Literatura que abrían los ojos al mundo y a la cultura a todo aquel que deseaba ver. Ya sabemos que en el mundo eclesiástico la ceguera era un mal común, otros se conformaban solo con mirar, pero los que se atrevían a ver debían acabar en la hoguera cervantina junto al escrutinio de los sueños caballerescos, tal y como afirmaba el Padre Ceferino.

No sabemos cómo esos ejemplares de libros herejes caían en las manos del Padre Damián, pero aquella noche de diciembre, más fría de lo habitual, mientras nuestro sacerdote se arropaba en la cama con tres mantas de basta lana confeccionadas por una misma lugareña que bien lo quería, creyó encontrar la causa de su pesar:

-          _ La culpa la tiene ese maldito Unamuno… -masculló nuestro Padre en voz alta.

Hacía un par de semanas que el párroco había terminado de leer la nivola de Unamuno que llevaba por título San Manuel Bueno, mártir. Para aquellos lectores que hayan seguido los consejos del Padre Ceferino y no se hayan acercado a sus heréticas páginas, la novela abordaba el drama de un párroco que había perdido la fe pero que sin embargo se afanaba por mantenerla en sus feligreses con el objetivo de que siguieran siendo felices y no desdichados como él, nadando en la ignorancia, fiel principio que el propio Unamuno debatió en sus galerías del alma.  El antiguo rector de la Universidad de Salamanca era el culpable de todos los males del Padre Damián, así lo sentenciaba la razón de nuestro párroco entrado en años. Su fe se tambaleaba como una copa de fino cristal apoyada en la punta de un alfiler.

En realidad, la culpa no era de D. Miguel de Unamuno. Todo empezó cuando en las manos del Padre Damián cayó un libro de arte que contenía algunas pinturas del Museo del Prado. No podemos ocultar que a nuestro párroco al principio le aburrían, incluso tuvo pesadillas goyescas, pero sus ojos cansados y apagados por el martilleo del tiempo se le encendieron de inmediato al detenerse en dos tablas pintadas en 1507 por el alemán Alberto Durero. Se trataba de la representación de Adán y Eva. Desnudos. Solo sus partes más íntimas eran ocultadas por hojas de un manzano, pero para el Padre Damián, desnudos, completamente desnudos. Se sonrojó al imaginarse qué pensaría el Padre Ceferino si le descubriese en ese momento observando tales pinturas. Y no se equivocaría de su reacción si hubiera sabido  que en el siglo XVIII Carlos III ordenó que estos cuadros, junto a otros desnudos, fueran quemados por su contenido obsceno. Finalmente, alguien le debió hacer cambiar de opinión, (seguramente alguna mujer) y los conservó para que sirvieran de enseñanza a los jóvenes artistas. Observe el lector que esa ceguera de la que hablábamos, no solo ha sido propia del mundo eclesiástico sino también de los poderes públicos, pero no abandonemos a nuestro Padre Damián envuelto en sus mantas de abrigo.

No fue el desnudo de Eva, tampoco el de Adán, lo que le llamó la atención a nuestro Padre. Tampoco el incuestionable valor artístico de las tablas. Ni tan siquiera la belleza pictórica de un Renacimiento que acababa de nacer sumido en las oscuridades de la Edad Media. No, dejemos las suspicacias para el Padre Ceferino. Lo que le llamó la atención a nuestro protagonista fue el ombligo. Para ser más exactos, dos ombligos. El de Adán y el de Eva, por supuesto, el suyo propio había dejado de mirárselo desde que se topó con D. Miguel de Unamuno. Si ellos habían sido los primeros seres creados ¿cómo era posible que tuviesen ombligo? ¿Quiénes les había parido? Habían sido creados a semejanza de Dios, al menos Adán, que la otra no era más que parte de su costilla, y tenía entendido que ese Dios era masculino o al menos, para nada femenino. ¿Dios, ahora, iba a ser una mujer? ¿Qué era exactamente en lo que creía? ¿Qué le habían enseñado? ¿Qué era lo que él mismo defendía y predicaba?

Las dudas le duraron algunas horas. Se sintió protagonista de la novela anteriormente citada de Unamuno, no porque hubiese creído reveladores los ombligos de Durero, sino porque esta parte tan humana del cuerpo, tan unida a la génesis de nuestra existencia, le había hecho plantearse cuestiones que iban más allá de ombligos. Realmente, de dónde veníamos, y, sobre todo, a dónde vamos ¿Quién es, era o fue Dios? ¡Pobre Padre Damián! Creía haberse formulado preguntas inéditas. Debemos disculparlo si tenemos en cuenta que los libros de Filosofía no caían en sus manos, aunque debemos alegrarnos de que no conociera a Nietzsche porque entonces D.Miguel de Unamuno le hubiera parecido una hermanita de la caridad.

Rápidamente, decidió tomar cartas en el asunto. No toleraba que un artista como Durero pusiera en duda los pilares del cielo, y por extensión, los suyos propios. ¿Cómo se había atrevido a pintarle ombligos a Adán y a Eva? ¿Cómo osaba tambalear los cimientos del Génesis? Quizás influido por la lectura de Cervantes, nuestro Padre Damián se puso la vestimenta de Don Quijote y decidió desfazer el entuerto. Ese mismo domingo iría al Museo del Prado y borraría para siempre de esas dos tablas, sendos ombligos ofensivos para la Cristiandad. Eso haría. Estaba decidido.

Sin Rocinante ni Sancho Panza, solo acompañado de un frasquito de alcohol de alta graduación y un estropajo, vemos a nuestro Padre Damián esperando al autobús que le conducirá a la capital del reino, sentado en un mojón afincado entre la mal asfaltada carretera y un trigal que queda a sus espaldas. Mientras espera, aciertan a pasar por allí tres muchachos de unos ocho años que lanzan carcajadas indiscretas al observar la estampa del Padre Damián con su sotana negra más que raída, su alzacuellos de párroco desprendido en parte ya que hace un par de años que se rompió y no se ha suplido, y su sombrero negro deshilachado que ha soportado las lluvias de nada menos que cincuenta años. Y es que el lector debe disculparnos el olvido o la omisión en la narración, pero el Padre Damián llevaba solo un par de años siendo el Padre Damián. Anteriormente fue el sacristán de la pequeña iglesia del pequeño pueblo del que hablamos, pero un día, más exactamente el día que falleció su madre, sus facultades mentales  -limitadas desde que nació pero siempre respetadas por el Padre Ceferino, párroco de la localidad-  decidieron convertirle en el Padre Damián. Desde entonces, los feligreses siempre le respetaban tanto como le compadecían, y los muchachos se burlaban tanto como se reían.

Y ahí tenemos a nuestro párroco, llegando al Museo del Prado, burlando el registro de enseres por los guardias de seguridad, apretados contra su pecho un frasquito de alcohol y un estropajo como armas liberadoras del Catolicismo. Sí, ahí lo tenemos, localizando las tablas de Adán y Eva de Durero e intentando salvar el cordón que las separa del visitante. También lo han localizado hace rato las cámaras del Museo. Su indumentaria obsoleta y estrafalaria, y sus pasos serpenteantes de sala a sala no pueden pasar desapercibidos. Cuando cree que su mano aferrada a un trapo goteando en alcohol se acerca a los ombligos en discordia, cuando saca a su Tizona  -que el Poema de Mío Cid también se lo ha leído-  para acabar con los ombligos del infiel Durero, otras manos del personal de seguridad lo echan abajo. El frasquito de alcohol se rompe en mil añicos en el suelo del Museo. Alarma que suena. Alzacuellos rodando en un semicírculo a los pies de las tablas. Sombrero pisoteado por el Caballero de la Blanca Luna. Invitación del Padre Damián al personal de seguridad a la confesión.

El juez se lo vuelve a repetir:

-          _¿Cuáles fueron los motivos que le llevaron a dañar el patrimonio artístico?

El Padre Damián solo puede contestar con una pregunta al juez:

-         _ ¿Por qué tienen ombligo Adán y Eva?

El juez no sale de su asombro. El Padre Ceferino, que ha acompañado al Padre Damián al juicio, arruga los labios, mueve la cabeza de un lado a otro y piensa que esa misma tarde, cuando regrese al pueblo, tendrá que deshacerse de todos esos libros prohibidos que esconde en la sacristía, lugar de juegos de Damián desde que era un niño.


45 comentarios:

  1. En el entorno de la iglesia siempre han tenido mucho predicamento los "calzoneros". Y no digamos nada de los incineradores de libros como el cura del Quijote. Un saludo desde mi mejana

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    1. FELIPE TAJAFUERTE:

      Lo que habría que echar a la hoguera es al propio escrutinio, o dicho de otra manera, a la intolerancia, a la censura y a la ignorancia.
      Gracias por tu tiempo, Felipe.

      Un abrazo.

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  2. Bueno, singular historia de este personaje descocado, que se cree cura, al cual la estatura mental, apenas le alcanzó para sacristán. Que tal el padre Damián viendo las evas de hoy...UN abrazo. carlos

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    1. CARLOS AUGUSTO PEREYRA MARTÍNEZ:

      El problema no es del descocado Padre Damián, los realmente peligrosos son los Padres Ceferinos, tan hipócritas en sus creencias como en sus vivencias, amén de su escrutinio de la cultura.
      A las Evas de hoy, el Padre Damián las vería y seguramente admiraría su ombligo, sin embargo, el Padre Ceferino solo se atrevería a ignorarlas y desearlas maldiciendo su ombligo.

      Abrazo, Carlos.

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  3. Una actitud muy propia de la Iglesia Católica, esa de pasar el paño por los pilares de la Ciencia.

    Besosss.

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    1. ANIQUILADORA K:

      Y si solo pasaran el paño por los pilares de la Ciencia... menos trabajo tendríamos, pero su empeño es inabarcable...

      Besos, Aniki.

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  4. Bueno...ya sabemos que cuando se ponen estupendos no hay quien los pare en sus paranoias...ja, ja, Podrían también afeitar los cuernos al Diablo que para nada se los puso Dios...y hablando de cuernos, qué juguetón Dios ¿no? poniendo y quitando esposas...ahora Lilith, ahora Eva...Ayy...

    Un besazo, Marisa, me encanta que te alegres mientras nos alegras...

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    1. MARIÁN:

      ¡Ay, si cogiéramos y comentáramos las Sagradísimas Escrituras! Más de una Torre de Babel se desmoronaría... Pero para no caer en la misma crítica que se les puede hacer, dejémoslos con sus Diablos, sus cuernos, sus Liliths y sus Evas... Pero que, por favor, que a los infieles nos dejen también tranquilos con sus prédicas.

      Estoy alegre, Marián,jejje, y mucho más de poder contagiaros ese humor. Aunque no siempre me identifiquéis con lo que escribo porque no siempre es así.

      Besotes.

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  5. Pobre, este don Damián, don Manuel en grado de tentativa, que a la duda sólo sabe responder negando. Manuel Bueno Martir se construyó una razón para seguir creyendo cuando ya no creía; Damián, como la peor vis del Quijote, ataca antes de intentar argumentarse. A menudo me pregunto si hay más damianes entre las filas de la iglesia o entre sus acólitos, esos que son más papistas que el Papa.
    Me ha gustado mucho, Marisa: el relato y el recuerdo a Unamuno, del que dicen que escribió la mayor parte de esta historia bajo el roble de Bouzas.
    Un fuerte abrazo.

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    1. XIBELIUSS JAR:

      Qué buen análisis has hecho de ese Padre Damián: "A la duda sólo sabe responder negando" "Ataca antes de intentar argumentarse".
      Es evidente que he intentado hacer una sátira contra muchas mentalidades religiosas que se comportan como dices. Pero quien realmente tiene peligro no son los Padres Damianes yendo de frente con sus sueños sin cimientos rayando la estulticia, sino los Padres Ceferinos, cuerdos a primera vista pero intolerantes en las sombras e hipócritas hasta la médula. Y de todo esto, creo que todos podríamos hablar de algún caso cercano.

      Siento una debilidad por Unamuno, no lo puedo ocultar. Y me encanta que hayas recordado la Hospedería de Bouzas, en Sanabria, donde se hospedó y parece ser que el paraje fue el germen para ese "San Manuel Bueno, mártir" y su querido pueblecito de Valverde de Lucerna. Lugar con un encanto muy especial. La última vez que estuve por allí (hace mucho) había sido reabierta aunque no con mucha fortuna. Creo que actualmente está cerrada. Lugar con muchas posibilidades para invertir si se hiciera una buena gestión aunque arriesgado para estos tiempos. Pero sin lugar a dudas, lugar mágico -las aguas del Lago tienen un color misterioso en sus orillas- que no me extraña que inspirasen al flemático Unamuno.

      Gracias por tu tiempo y un fuerte abrazo.

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  6. En esta historia percibo, además de la influencia patente por ser citado en varias ocasiones de la novela "San Manuel Bueno, martir" de don Miguel de Unamuno y del Quijote, ciertos toques de humor al estilo de Torrente Ballester en "La corte del rey Pasmado" mezclada con la noticia del verano: el Ecce Homo de Borja. ¿Y por qué esta influencia que digo? Pues porque el bueno de don Damián quería "restaurar", en este caso teológicamente, a la figura desnuda de Adán, acto que le hubiera llevado a todas las portadas de los periódicos y a ser trending topic en twitter.
    Un besito

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    1. CARMEN BÉJAR:

      Las influencias que dices son ciertas, evidentes y conscientes. No deja de ser una ficción, pero podría ser, como dices, noticia de actualidad llevada a cabo por algún cerebrito descerebrado de los que abundan últimamente.

      Besos, Carmen, y gracias por tu tiempo.

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  7. Es una belleza todo el relato. Me ha divertido, realmente, lo has llevado de maravillas. Un verdadero placer. Y cuánta obra ha perecido por la estolidez del que tiene un poco de poder y teme perderlo. Cuán refractaria de la lascivia de los propios censores desnuda el arte prohibido. Besos, y gracias por compartirlo.

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    1. JAVIER F. NOYA:

      Sí, Javier, muchos libros han sido dañados, destruidos o prohibidos a lo largo y ancho de la historia, por una intolerancia beneficiosa para el que la practica, que suele ser el mundo eclesiástico.
      Hace tiempo que estoy consultando y leyendo en los fondos de la Biblioteca Nacional de España, actas reales de la Inquisición española, que como sabes fue un Tribunal religioso, y la censura que se hace a determinados autores y libros es realmente una provocación. Incluso el mismo Jovellanos -no sé si tendrás conocimiento de él por tu Argentina- aparece en la diabólica lista de esos descerebrados.
      No pensemos que actualmente esto ha terminado. La censura ha mejorado sus medios y sigue actuando, no de una manera tan diáfana pero sí eficaz.
      Una lanza por la libertad de expresión, Javier.

      Encantada de que hayas disfrutado del relato.
      Un besote.

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  8. ¡Pobre padre Damián! Tengamos misericordia.
    Y menos mal que no lo consiguió, como tampoco Carlos III. Fue Mengs, pintor de corte entonces, quien lo impidió.
    Un abrazo.

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    1. DESDELATERRAZA-VIAJARALAHISTORIA:

      Muchas gracias por ese dato relativo a Mengs. Es evidente que nada tuvo que ver una mujer :-)

      Un abrazo, Dlt.

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  9. Querida Marisa: ¡qué buen momento me has hecho pasar con tu magnífico y ameno relato!
    He recordado ese "sentimiento trágico de la vida cotidiana", tan bien representado en "San Manuel Bueno, mártir", y también esa joya literaria llamada D. Quijote, que me han acompañado en mi adolescencia y me han hecho ver el ombligo de las cosas y las ideas, a veces tan frágiles, a veces tan contundentes, en cuyas aguas nadamos firmes o escépticos.
    La Iglesia (supongo que las demás Iglesias también)funciona por dogmas de fe surgidos de Las Sagradas Escrituras, más o menos tergiversados por la jerarquía para mantener el control y el poder: cuando la realidad no encaja en el dogma hay que borrar el ombligo y acallar toda nota discordante; limar las aristas que sobresalen del molde y seguir adelante, aunque sea con una fe herida, en una actitud formativa (la de San Manuel) o normativa (la de la inquisición).
    Recuerdo una anécdota de mis primeros pasos profesionales, perféctamente superponible al ámbito religioso, protagonizada por un colega veterano y curtido en la profesión:
    -Fíjate...Ayer visité a Fulanita y tenía la tensión por las nubes. Le metí un ADALAT bajo la lengua y ¡a la media hora se le normalizaron las cifras!
    -Sí, suele dar buen resultado...Le comenté. Me miró con cara sorprendida.
    -Lo que te quiero decir es que ¡los medicamentos a veces funcionan!
    Y si no funcionan, habrá que recurrir al efecto placebo.
    Has recuperado la verdadera identidad del padre Damián, en el momento preciso en el que Agatha Chistie nos descubre al asesino, sirviéndote del olvido real de Cervantes con respecto a la pérdida del rucio de Sancho: genial.
    Un relato estupendo, Marisa.
    Un abrazo.

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    1. JANO:

      Eres muy amable con tu comentario, Jano, y realmente atinado al perfilar las ideas con las que te has ido topando a lo largo del relato.
      Especialmente, me ha llamado la atención como has captado la vuelta de tuerca que le he dado al texto descubriendo al padre Damián, pero enmascarando el efecto en un olvido del narrador. Me gusta como me lees y agradezco esa atención lectora y el interés.
      La anécdota médica que cuentas relativa a tu profesión, amigo, estoy totalmente de acuerdo en que es aplicable también al ámbito religioso.

      Feliz de que te haya gustado y gracias por tus generosas palabras.

      Un fuerte abrazo.

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  10. Marisa, la literatura como fuente de todo mal, el arte como error. La creación, espacio donde la libertad viaja sin ataduras y conduce a los peligrosos senderos del pensamiento, la reflexión, el goce espiritual y sensual. Cuestión que toda religión teme. A lo largo de la Historia hasta la actualidad es amplia la lista de libros prohibidos, quemados, censurados, destruidos como si así se acallara a la verdad, o la razón, o el mismo arte.
    Un magnífico relato que nos adentra en ese cruce complejo de literatura y religión, arte y fe.
    Un gran abrazo

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    1. FELICIDAD BAUTISTA:

      Qué gran mal se ha hecho a la humanidad con ese escrutinio quijotesco llevado a cabo por la Inquisición, si nos remontamos a la historia, y por instituciones religiosas y políticas, si nos queremos olvidar del tiempo.
      Qué destructiva es la intolerancia, Felicidad, y el precio del poder.

      Encantada de que te haya gustado, amiga. Gracias por tu tiempo.

      Un fuerte abrazo.

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  11. Puede sonar a broma la consideración de que la novela de don Miguel de Unamuno ha hecho tambalear la fe a más de uno, pero no hace tanto alguien me contó que dentro de la iglesia actual no gusta demasiado la novelita por esa razón, porque alcanza la santidad un cura falto de fe y lleno de dudas.
    He disfrutado con la lectura de esta narración, con el personaje que se cree lo que no es y que pretende, como muchos eclesiásticos cuerdos, que hay que tapar o esconder lo que no coincide con sus creencias y que la sociedad tiene que seguir sus dictados.
    Tiene un ramalazo quijotesco este relato y con un punto de ironía.
    Me alegra la mención a don Miguel, residente en el balneario de Bouzas y en las cercanías del lago de Sanabria.
    Buen comienzo de curso.
    Un abrazo.

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    1. VALVERDE DE LUCERNA:

      No, no suena a broma, querido Valverde. La novela en cuestión, "San Manuel Bueno, mártir", actualmente es atacada por miembros eclesiásticos o cercanos a sus predios. No son pocos los "cambios de impresiones" que he mantenido con colegas que imparten la materia de Religión en los institutos. No solo cuestionan la novelita citada, sino que en el mismo paquete se encuentran "La Regenta", "Pepita Jiménez", "El Libro de Buen Amor" e incluso algún Milagro de la Virgen de Gonzalo de Berceo si de abadesas despreñadas hablamos. La lista sería interminable -como la discusión con ellos-, pero por más que quieran hacer una pira con los libros consagrados no solo por la Literatura sino por la libertad de expresión, el currículo los protege. Y si no están de acuerdo, que se suprima ya de una vez por todas la materia de Religión en la Enseñanza Secundaria y que vuelvan al fregoteo mental de sus catequesis, que es allí donde debiera estar la religión católica.

      Tengo ganas de volver a las orillas del balneario/hostal de Bouzas. Como le digo a Xibeliuss más arriba, las últimas noticias que tengo de él -y no son muy recientes- es que estaba cerrado. Magnífico paraje para que Unamuno derrochara su sentimiento trágico de la vida en un no tan inocente San Manuel.

      Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

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  12. Querida Marisa, ¡cómo he disfrutado con tu padre Damián! ¡Como se me ha erizado el cabello de todo el cuerpo al leer tu prosa ágil! ¡Cómo me ha alegrado tu homenaje a escritores, pintores y hombres sabios!
    Damián, a pesar de su fe inquebrantable, razona con preguntas obvias pero de muy difícil solución.
    Siempre he temido las preguntas sencillas porque en su candidez esconden, sin saberlo a veces quien las realiza, un lento proceso de razonamiento tan fácil, tan inocente y tan común, que pocos han pensado en él.
    Ceferino, como superior y arrogante inculto, hará aquello que se establece para estos casos: tirará a la basura los libros que han secado la mente de aquel pobre Damián tan crédulo. Evidentemente, lo que impone la "Santa Madre Iglesia" e incluso, los poderes del Estado.
    A pesar de ello, Damián seguirá estableciendo relaciones racionales entre su fe y quienes, según él, no saben que las cosas son como son, sin explicaciones, sin defectos, sin malas artes que equivocan a las gentes.
    Un encantador y maravilloso relato.

    Un fuerte abrazo, querida Marisa.

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    1. ANTONIO CAPILLO:

      Tienes razón en que las preguntas más peligrosas son las preguntas sencillas porque ponen en evidencia un razonamiento fácil al que no hemos sabido llegar, y ello conlleva asumir nuestras limitaciones.

      Feliz de que hayas disfrutado del relato, Antonio, sí que ha querido ser un tributo a grandes escritores, especialmente, a mi querido Unamuno.

      Gracias por tu tiempo y un fortísimo abrazo.

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  13. Algo similar pretendia hacer Doña Cecilia cuando quizo restaurar el "Ecce Homo"...

    Ya en serio, no se realmente que es lo que nos quedaria en las artes si dejaramos a la iglesia y a los fanaticos religiosos borrar o "retocar" lo que no les conviene que sea visto, leido o sabido.

    Ya fue demasiado el costo que ha tenido la iglesia en el arte como para que aún logren censurar de una u otra forma las expresiones de las personas.

    La historia es buenisima, hace un ejemplo perfecto de como se puede atentar contra la libertad de expresion... teniendo las mejores intenciones.


    Enorme beso, Marisa, y perdona las ausencias :( me enmendare!

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    1. SYD:

      Doña Cecilia con el "Ecce Homo",jejje... el padre Damián no lo consiguió aunque iba bien armado...

      Tú lo has dicho, querido amigo, atentado contra la libertad de expresión. Eso mismo quería reflejar en el relato, pero enfocado hacia un ámbito especialista en la materia, la religión. Piénsese en la "Santa" Inquisición formada por miembros eclesiásticos, en el escrutinio de libros, no solo quijotesco sino real que ha llevado a cabo el catolicismo y un etcétera empapado de censura política y religiosa por el cual han sido mutilados derechos básicos del hombre, como el de la libertad de expresión, derecho que, últimamente en nuestro país peligra, peligra y peligra mucho.

      Discúlpame también tú mis ausencias. Escribir y leer como objeto de disfrute exigen la libertad, y últimamente he tenido algún grillete que otro.

      Un enorme beso también para ti, mi querido amigo.

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  14. Parece que Unamuno había leído "L'abbé Jules" (El abate Julio) de Octave Mirbeau, novela unos años anterior a "San Manuel Bueno, mártir" y que también trata de la ausencia de fe en un clérigo.
    Mirbeau, más laico que Unamuno, le da un final absolutamente blasfemo y anticlerical.

    AG

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    1. ALBERTO GRANADOS:

      No tenía conocimiento de ese dato que das, Alberto, pero intentaré hojear la novela que dices porque me has despertado una gran curiosidad por su influjo en Unamuno.

      Un abrazo.

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  15. Uys cuando veo sotanas -y mira que digo que soy romano de adopción- salgo corriendo, ayer precisamente volví a escuchar a José Luis Sampedro que primero nos metén a capón los dogmas y después los razonan -metodo muy eclesiástico ¿verdad?- y de ese modo es más fácil comprender las quemas de libros o la existencia de la Inqusición.
    ¿No destrozaron los techos de la capilla Sixtina poniendo telas donde nunca las hubo?
    Ya puestos a pensar si esos primeros seres no deberían tener ombligo, ¿cómo es posible que con solo una hija (Set), la madre (Eva) y Adán pudieran poblar todo el planeta sin caer en transtornos genéticos? y todo eso en unos 6000 años que dice la teoría de la evolución que tiene la tierra -somos 7000 millones ahora mismo, no hay matemáticas que aguanten eso.
    y como siga no paro, para dogmas estamos, puff.
    Besazos y linda semana.

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    1. ÁNGEL IVÁN:

      Yo también salgo corriendo ante sotanas, negras, no podía ser de otra manera, como la oscuridad, intolerancia, hermetismo e hipocresía que envuelven.
      No, no quiero saber nada de dogmas, y mucho menos cuando ni se sostienen ni quieren sostener nada que sepa a tolerancia y libertad.

      Besos y buen fin de semana también para ti, Ángel.

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  16. Es un placer leer letras tan bien escritas. Me alegro de haber vuelto a tu blog.
    En cuanto al contenido me parece excelente, y coincido, y me hace recordar a Humberto Eco en "El nombre de la rosa", que habla ce las herejías antiguas sin pelos en la lengua.
    Un saludo cordial

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    1. ROBER:

      Encantada de que te pases por aquí cuando quieras, Rober.
      Aunque no haya pensado en "El nombre de la rosa" cuando escribì el relato, bien cierto es que es un buen ejemplo de como el mundo eclesiástico prohíbe el acceso al saber, al conocimiento o al deleite, si ello conlleva una pérdida de poder. Recurrir al "pecado" siempre ha dado un buen resultado...

      Gracias por tu tiempo y un abrazo.

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  17. En esta época de twitter, SMS's y escritos telegráficos, no veas cómo se agradece algo de buena literatura para leer reposadamente. Me hiciste pasar un rato más que agradable con la lectura de tu texto, Marisa. Felicidades. Encuentro el relato encantadoramente quijotesco, y, como bien apunta otro lector, también con algo de "El nombre de la rosa". Menudas influencias...

    Encantado de leerte, amiga. Un beso y buen fin de semana.

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    1. KINEZOE:

      Muchas gracias, Kine, eres muy amable.
      Referencias conscientes y pretendidas al "Quijote", las hay. Pero al "El nombre de la rosa", como le decía a Rober en el anterior comentario, no ha sido mi propósito. Sin embargo, muy bien traída esta novela de Eco porque pone en evidencia fantásticamente la censura del saber llevada a cabo por el mundo eclesiástico casi en todos los tiempos.

      Encantada estoy yo de que te haya gustado.
      Un beso y buen fin de semana, Kine.

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  18. Muy buena historia que retrata a los que dicen saber todo y no saben nada.
    Me recuerda a una persona que se escandalizo porque yo estaba mirando el "pecaminoso" Discovery Chanel en donde se hablaba de hallazgos arqueológicos en la supuesta ubicación geográfica de Sodoma. "Es una herejía ver ese programa. Sodoma existió porque la Biblia lo dice y punto, no hace falta ninguna excavación" me dijo.
    Por suerte no todos los religiosos son de ese pensar.
    Un ciberabrazo.

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    1. ALEJANDRO HERNÁNDEZ Y VON ECKSTEIN:

      Mi experiencia me dice que aquellos que más se escandalizan por cuestiones del tipo que comentas, son los más hipócritas al respecto, amén de una intolerancia que roza con la incultura y la estupidez.

      Gracias por tu tiempo, Alejandro.
      Un fuerte abrazo.

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  19. Hola Marisa, de acuerdo con tus comentaristas no puedo añadir nada más perooo...Verás cuando leía esto con un chino al lado me dijo que estaba claro que "ombligo viene de homble" a mi no me a entusiasmado, no se a tí.
    Solo quería saludarte de nuevo

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    1. JUNO:

      Jejje, a ver cómo le explicamos a ese chino la forma de los ojos de Adán y Eva... Otro que se va derechito al Museo del Prado con rotuladores en la mochila... ;-)

      Gracias por pasarte por aquí, Juno, te echaba de menos.

      Un beso.

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  20. Hola, Marisa. Por fin vuelvo a visitaros. Encantador relato e ingenuidad de tu párroco. ¿Sería el primero en hacerse esa pregunta? Quien sabe. Leí San Manuel Bueno, mártir hace tiempo y me pareció una historia muy humana. Creo que los sacerdotes no están exentos de las dudas. Y el tuyo es tan humano, tan tierno. Me ha encantado leerte. No teprodigas mucho, pero el día que lo haces nos dejas con la dulzura de tus palabras entre loslabios. Un gran beso.

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    1. MARTA C.:

      Muchas gracias por todo lo que comentas, Marta. La gran satisfacción para mí es que os guste. Eres muy amable.

      Un beso enorme también para ti.

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  21. Marisa, creo que torcí los nombres. Cierto, rectifico, a Ceferino. Un abrazo. carlos

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    1. CARLOS AUGUSTO PEREYRA MARTÍNEZ:

      Aclarado, Carlos. Me ha gustado esa expresión de "torcer" de vuestro español de América por el de "confundir o trocar". Muy curioso. Siempre aprendiendo.

      Un fuerte abrazo, querido Carlos.

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  22. Dicen que las cosas en sí misma y como sentido ontológico de la verdad solo resultan de lo que uno dice, de lo que son en realidad y de lo que otros dicen, ni siquiera de lo que son en realidad. SAludos. Buen blog (o bló?)

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    1. AMO SINIESTRO:

      Todas las cosas son y no son dependiendo de la retina de quien mire. Y el resultado, en cualquiera de los casos, será válido siempre que la tolerancia quede intacta.

      Bienvenido al blog, encantada de que te haya gustado lo que has ido viendo.

      Saludos.

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