lunes, 30 de septiembre de 2013

HUELLAS NÓMADAS



SUEÑO III


HUELLAS NÓMADAS


Soñó que andaba cabeza abajo.

Que las líneas de su mano eran las huellas que iba dejando a lo largo del camino terroso. Huellas de cinco dedos en las que en su epicentro se distinguía el ramaje del árbol de la vida. Miró hacia atrás  sin dificultad y le divirtió el reguero de manos idénticas que dejaba a medida que avanzaba. Pero el viento del norte borró con un fuerte suspiro las líneas torcidas de la caligrafía de sus manos. Se extravió cuando el rastro de sus líneas desapareció, mientras el viento huía con lo hurtado a sus espaldas. Siguió caminando.

El camino de tierra seca se convirtió en arcilloso.  Volvió la diversión. Sobre el ocre del sendero, ahora además se advertían con nitidez, sus huellas dactilares coronando cada pétalo de su mano. Laberintos ovalados se escribían en cada punta de sus dedos. Le pareció distinguir en alguno de ellos la sombra del Minotauro.  Pero la tormenta que se ocultaba en un cielo que ya no podía ver, descargó torrentes de lluvia que difuminaron los surcos de senderos dactilares. Anegaron entradas y salidas laberínticas, ahogaron a la bestia e incluso hasta al mismo Teseo. Ruinas cretenses fueron sus huellas, esqueletos dactilares de su travesía.  Volvió a su extravío. Pero siguió haciendo el camino, con manos huérfanas de pies.

El camino desembocó en una playa de arena fina. Mientras avanzaba por ella observó que sus huellas esta vez no hablaban ni de líneas ni de estampas dactilares únicas e intransferibles. Sus huellas eran minúsculos valles deformes sin contornos definidos en los que se perdían algunas conchas y caracolas mudas. Pequeños hoyos aprendices de precipicios. Le entristeció la metamorfosis difuminada en la que se había convertido el rastro de su camino. El mar, padrastro  de navegantes intrépidos,  le invitó a acercarse a su piel, y en la orilla húmeda volvió a reconocer con entusiasmo los perfiles de esas manos afanosas de construir caminos. Sus palmas se hundían en una arena húmeda que vestía de salitre y de perfume de travesías cada dedo, cada poro, cada huella de su piel. Pero las olas,  celosas del mar,  se precipitaron hambrientas sobre los vestigios sobre la arena y devoraron en un segundo azul todo rastro de andaduras en la epidermis de la orilla.  Y reconoció, por tercera vez consecutiva, ese extravío que deja ciegas a las palabras y mudas a las miradas.

Soñó que andaba cabeza abajo.

Y cuando despertó del sueño, aún la tristeza se deslizaba entre las sábanas. Comprobó que sus pies podían llegar a tierra firme cuando sintió que el frío de las baldosas del suelo los lamían en aquella fría mañana de octubre. Respiró con alivio. Pero al mirar las palmas de sus manos sintió el dolor de llagas abiertas herederas de arduas travesías, espejos de estelas de odiseas de dioses caníbales.

Cicatrizarían.

lunes, 23 de septiembre de 2013

La oración de un niño

 
Cuando me encontré con este texto, no leí la oración de un niño sino que sentí una tremenda bofetada a los adultos en general y a los padres en particular. Educar no solo consiste en recibir conocimientos en un centro educativo sino en una transmisión de valores que nunca debe relegarse a los medios de comunicación, ni responsabilizar de ello a personas o educadores externos. Craso error. La educación comienza en el mismo sofá del salón de casa y, por lo general, es la educación más importante y determinante que recibe el niño y el adolescente. La de las personas que le dieron la vida.  Enseñamos lo que somos. Seamos, pues, mejores docentes en casa.
 
LA ORACIÓN DE UN NIÑO
Señor, esta noche quiero pedirte algo especial: conviérteme en televisor.
 Quisiera ocupar su lugar para vivir como él en mi casa: tendría un cuarto especial para mí, y toda la familia se reuniría a mi alrededor horas y horas. Siempre me estarían todos escuchando sin ser interrumpido ni cuestionado, y me tomarían en serio. Mi papá se sentaría a mi lado cuando vuelve cansado del trabajo, mi mamá buscaría mi compañía cuando se queda en la casa sola y aburrida, mis hermanos se pelearían por estar conmigo. ¡Cómo me gustaría poder disfrutar de la sensación de que lo dejan todo por pasar algunos momentos a mi lado!
Por todo esto, Señor, conviérteme en un televisor, yo te lo ruego.
Antonio Pérez Esclarín, Educar en tiempos de crisis.
 
Si desean leer al completo este interesante y breve ensayo de Pérez Esclarín, lo pueden hacer copiando el siguiente enlace:
www.elistas.net/cgi-bin/eGruposDMime.cgi?...qlhhyCTWTQdgb7‎

martes, 10 de septiembre de 2013

ANDANZAS Y MUDANZAS CASTELLANOMANCHEGAS

www.turismodecastillalamancha.com
 
ANDANZAS Y MUDANZAS CASTELLANOMANCHEGAS
Volvió a su tierra un día en el que el corazón fue herido en su epicentro por la punta de un zapato  afilado. No hubo sangre que pudiera cicatrizar la herida, solo fríos vientos de silencio que le invitaban a embarcarse en el navío que le llevaría al viejo mar castellano  que le vio nacer.
 Dudó durante cinco largos días y cinco insomnes noches de esta travesía incierta. Se asomó muchas veces a la playa quijotesca de encinas y tierra seca para intentar ver en la lejanía algún indicio que confirmara su decisión de volver a esas tierras frías y duras cabalgadas por el Cid. Pero su dubitativa mirada solo podía mezclarse con la niebla que llegaba hasta la lontananza, creándose así un brebaje mágico y druídico que unas veces amenazaba con el veneno de lo desconocido, y otras,  alentaba con el misterio de lo ignoto.
 Alguna atardecer, mientras contemplaba el largo  trayecto a recorrer, creyó oír cantos de sirenas que le arrebataban las dudas y las introducían en las profundidades del mar manchego. Emergía, entonces, en el horizonte, la punta afilada de una lanza en astillero y una adarga antigua cabalgando encima de un rocín flaco. La figura cervantina que emergía del horizonte le hablaba de sueños que perseguir, entuertos que desfacer, gigantes que vencer y de quimeras e ínsulas por conseguir. Alentada por este hidalgo de triste figura, era entonces cuando su alma se animaba a viajar de meseta a meseta, era entonces cuando sus huellas se levantaban y deseaban recorrer las riberas del Duero dejando huérfanas las del Guadiana, era entonces cuando el caballero de La Mancha le secaba las entendederas completamente de tanto decirle sin cesar:
- La razón de la sinrazón que a mi razón se hace…
Y era entonces cuando deseaba emprender el viaje en busca de aventuras nuevas que cauterizasen la oquedad de ese corazón taladrado por la punta de un zapato. Y cuando más convencida estaba de emprender el camino hacia el adusto norte castellano, emergía en el horizonte al lado de la vetusta sombra quijotesca del caballero, una figura rechoncha y bajita, con aliento de ajos y de sabiduría popular que, después de echar un buen trago de vino de Valdepeñas de su bota, le explicaba e insistía que aquello que su amo veía en el horizonte no eran gigantes sino molinos, molinos de viento, inmaculados y laboriosos molinos que atrapaban vientos con sus aspas como él mismo atrapaba moscas, y los engullían para llenar sus orondas panzas con las que se estrellaría si hacía caso a su amo en emprender andanzas más allá de las tierras manchegas. Avisada quedaba. Era entonces, cuando decidía permanecer en esa tierra adoptiva de vides, olivos y encinas, anfitriona honesta y cálida con sus forasteros, humilde y humana hasta los huesos, literaria por propia definición.
Y así transcurría la noche, como un bajel a la deriva en un océano peinado por olas de dudas, en un mar manchego donde el sonido de las caracolas se mudaba en cantos nocturnos de grillos que acunaban los sueños e ideales quijotescos y los ronquidos del realismo de panza satisfecha, ambos durmiendo bajo una encina sempiternamente.
Si los maravillosos e increíbles atardeceres sangrientos y azafranados de La Mancha le hablaban de alfabetos cervantinos, los amaneceres de sol robusto y diáfano le seguían iluminando, casi hasta la ceguera, el sendero que llevaba a la Castilla que le vio nacer. El último día del que disponía para decidir su sí manchego o su no castellano amaneció con un aroma conocido: el de la piel del Duero. Reconoció al instante el olor penetrante de sus aguas machadianas, lentas en su discurrir, espejo de los olmos de sus riberas, guardianas de gestas de caballeros, cofres que atesoraban los romances de las alevosías de reyes y nobles. Duero legendario, Duero anciano de versos y poetas, Duero de huellas perpetuas con las que bañaba las faldas de sus ciudades tradicionales, inmovilistas, leales al reloj detenido en el rincón de telarañas del tiempo.
 
 
No solo sintió este aroma castellano sino que desde las entrañas del amanecer apareció en el horizonte un reflejo cegador de una armadura de caballero que, desde una loma peinada por el estío, aparecía montado en su colosal caballo invencible en la Reconquista. La sombra del caballero no era quijotesca, estaba impregnada en polvo, sudor e hierro, de heráldica de castillos, leones y abolengo de piedra luciendo en fachadas de cunas castellanas. De Vivar era su mirada, de Castilla su corazón, admirado por sus mesnadas, temido por los árabes al que bautizaron  el Cid. Señor de sus vasallos, vasallo eternamente de su rey.
Este otro caballero, después de mirarla unos instantes con la altivez y el señorío que solo otorga la victoria de las guerras, le habló de batallas por ganar que la esperaban pacientemente en las puertas de Castilla, de sangre familiar que la añoraba dentro de recintos amurallados, de tierra madre que palpitaría al unísono de sus arterias, de retos por vencer y gestas que engrandecer. Le habló de la lealtad a la tierra que le dio vida, le recordó que la valentía solo era el alfabeto que entendía el amor y la vida, y esta, la vida, solo estaba hecha para los valientes. Ella le escuchó reconociendo su cobardía para emprender un viaje a esa tierra abandonada durante 17 años, pero el aliento poderoso del Cid le animó ofreciéndole las dóciles aguas del Duero para enjugar el llanto, y la dura y árida tierra castellana de la que levantarse después de cualquier caída.
No sé sabe muy bien el porqué lo hizo pero volvió, volvió a su tierra castellana un día caluroso de los del mes de julio. A medida que se alejaba de La Mancha entre casas encaladas de recuerdos y cinceladas de añil, sentía como una parte de su corazón se quedaba allí, entre olivos, vides y encinas, enterrado en Cuevas de Montesinos, fundido en la piedra de los castillos de la Orden de Calatrava, reflejado en las cristalinas aguas de las Lagunas de Ruidera, cobijado bajo las alas de las aves de las Tablas de Daimiel. En una loma divisó el adiós del caballero quijotesco y su leal escudero:
-          ¡Seguirán siendo gigantes aunque te parezcan molinos…! – le gritaba insistentemente en la lejanía su ya amigo Don Quijote.
Llegó al final de su viaje: a la Castilla fría y sola, recia de palabras, la noble y leal tierra amasada por el silencio, los poetas y los caballeros. Su corazón se instaló allí por la inercia que concede el tiempo y lo inevitable. Corazón incompleto.  Su amigo Don quijote tenía razón: eran gigantes, no molinos. El Cid también: las aguas del Duero enjuagan su llanto y las lágrimas son conducidas a un mar de encinas y casas pintadas de añil, mientras la dura y árida tierra castellana la invita a levantarse de nuevo.



miércoles, 31 de julio de 2013

Bilingüismo musical


Fotografía: www.fotofrontera.com


BILINGÜISMO MUSICAL

El hecho de que en un mismo país convivan varias lenguas, nunca debiera ser motivo de enfrentamientos o diglosia (discriminación lingüística de una lengua a favor de otra),  sino una muestra valiosa de nuestra riqueza lingüística y cultural que debiéramos preservar y sentirnos orgullosos de poseerla. La realidad, desgraciadamente, dista mucho de este ideal, de un bilingüismo equilibrado y respetuoso. Los hambrientos colmillos de la política alcanzan hasta a las lenguas…

A pesar de incluir esta entrada bajo la etiqueta “Música hecha poesía”, en estos tres temas (gallego, vasco y catalán) encontrarán más que propiamente poesía,  unas letras que les sugerirán lo que prefiero que les sugieran: sus propias conclusiones. Soy seguidora incondicional de la música de los años 80, por tanto, los tres grupos elegidos pertenecen a esta década, aunque el último aún siga en pie editando discos.

Si la política no ha sido capaz de llegar a ese soñado bilingüismo, la música, por el contrario, lo ha conseguido. Gallego, vasco y catalán nos han emocionado y siguen haciéndolo, a través de cientos de canciones e intérpretes que nos han hecho bailar, soñar y, sobre todo, respetar nuestras lenguas como hacemos, sin dudarlo, con el inglés, por ejemplo, cuya intrusión y contaminación del castellano por extranjerismos la aceptamos plácidamente como signo de alto nivel cultural. Un sabio dijo en su día que los españoles éramos expertos en denostar lo propio y alabar lo ajeno.  Respetemos nuestras diferentes, pero hermanas, lenguas vernáculas. 


Derribos Arias


Fotografía: www.los40.com

Grupo vasco de música pospunk liderado por Ignacio Gasca, donostiarra más conocido por el nombre de Poch, perteneciente a la década de los 80 y encuadrado en el movimiento cultural de La Movida. El primer proyecto musical de Poch fue el grupo Ejecutivos agresivos (¿recuerdan el single “Mari Pili?”). El sonido de  Derribos Arias fue caótico y melódico a la vez, impregnado de un humor absurdo que fue calificado por algunos, acertadamente, como dadaísta.  Escuchen lo que nos dicen del lendakari de 1982 (fue Carlos Garaikoetxea hasta 1984). El tema solo incluye algunas palabras en euskera:


“Dios Salve al lehendakari”
Dios salve al Lendakari,
que no es un rastafari,
él es un txistulari,

Nuestro Lendakari,
él no es un rastafari,
él es un txistulari,

Dios salve al Lendakari,
que no es un rastafari,
él es un txistulari.

Nuestro Lendakari,
él no es un rastafari,
él es un txistulari.

Autor de la letra - I. Gasca
Autor de la música - I. Gasca
Disco: Branquias bajo el agua (1982)

Lendakari: presidente del Gobierno Vasco. (RAE)
Rastafari: Seguidor de un movimiento religioso, social y cultural de origen jamaicano que se caracteriza por transmitir sus creencias a través de la música, defender el consumo de marihuana y el uso de una indumentaria y un peinado característicos (RAE)
Txistulari = chistulari: Músico del País Vasco que acompaña las danzas populares con el chistu y el tamboril (RAE).





Os resentidos


Fotografía: www.lafonoteca.net

Fue un grupo gallego de pop-rock que se fundó en 1984 por el vigués Antón Reixa, músico, escritor (de 12 libros) y director de cine (“El lápiz del carpintero” entre otras). Grupo inmerso en La Movida madrileña de los 80, lanzaron su tema “Galicia Caníbal”, y en 1986 no había lugar en nuestro país donde no se escuchara la canción. Se separaron en 1994. Irreverentes con sus raíces, la letra de la canción es una crítica con humor a esa Galicia tradicional y conservadora (la “República de Sitio Distinto”, como la llamaron a lo largo de su carrera), inmersa en unos valores alienantes y que prefiero que observen en el vídeo oficial de la canción (no tiene desperdicio) que les dejo.


“Galicia Caníbal”

Álbum: Fai un sol de carallo (1986)

Fai un sol de carallo.
Con isto da movida haiche moito ye-yé que,
de noite e de día, usa gafas de sol:
¡Fai un sol de carallo! ¡Galicia Canibal!

A matanza do porco
 A berra e un conxunto de berros
 dun porco cando o van matar.
San Martiño oficial de Monforte ó Nepal,
o magosto para agosto, safaris do porco,
filloas de sangue, Galicia embutida:
¡Fai un sol de carallo! ¡Galicia caníbal!

Etiopía ten fame
Un parado occidental sostén un filete.
Un negro deitado,
o negro non lle chega, arrastra o bandullo.
O parado occidental sostén o filete;
 o parado altivo, o negro non lle chega.
Doa os teus riles: un ril á merenda.
Doa os teus riles: outro ril á cea.
¡Fai un sol de carallo! ¡Galicia caníbal!


En español:


Hace un sol del carajo.
Con esto de la movida hay mucho yeyé,
que de noche y de día usa gafas de sol.
¡Hace un sol del carajo! ¡Galicia Caníbal!

La matanza del puerco. Mátalo, carajo.
La matanza del puerco.
La 'berrea' es un conjunto de berridos
 de un puerco cuando lo van a matar.
San Martín oficial, de Monforte al Nepal,
 el magosto  en agosto,  safaris del puerco,
filloas de sangre. Galicia embutida.
¡Hace un sol del carajo! ¡Galicia Caníbal!

 Etiopía tiene hambre.
Un parado occidental sostiene un filete.
Un negro tumbado, al negro no le llega,
 arrastra la barriga.
El parado occidental sostiene el filete;
el parado altivo, al negro no le llega.
Dona tus riñones: un riñón de merienda.
Dona tus riñones: otro riñón para la cena. 
¡Hace un sol del carajo! ¡Galicia Caníbal!




Els Pets


Fotografía: www.galeon.com

Grupo catalán que nace la noche de Navidad de 1985 en Constantí (Tarragona) de donde es oriundo su líder Luís Gavaldá.  Pertenecen a lo que se llamó rock catalán, paralelo a La Movida de los 80. Comenzaron haciendo lo que ellos mismos denominaron rock agrícola para reivindicar tanto sus orígenes de comarcas como un rock con denominación no urbano. Desde 1985 hasta 2010 han seguido editando discos. El tema que les presento, “Agost”, quizás sea el más lírico y poético de lo que han venido leyendo y oyendo: deseos de que llegue ese agosto que nos recuerda la belleza del tiempo que pasa poco a poco.



“Agost”

Álbum:  Agost (2004)

Descamisat Sisquet fa tard, 
diu adéu a la colla. 
L´han vacunat contra l´asfalt 
en un poblet de costa 

on d´amagat l´espera 
darrere de l´església 
mig tremolós 
aquell petó 
que tindrà gust a sal de mar i a nit 
plena d´estrelles. 

Un pel suat Cesc s´ha llevat 
de fer la migdiada, 
mentre al costat la dona va 
desant rasclets i pales 

i miran com la nena 
rebossada d´arena 
dorm al sofà 
pensa que mai 
tindrà millor moment per anar buscar 
la parelleta. 

Que arribi l´agost, 
feixuc i mandrós, 
que ens fa recordar 
la bellesa del temps que passa a poc a poc. 

Des del cafè el senyor Francesc 
mira la gent com tomba 
fent el tallat on fa tants anys 
te un reservat a l´ombra 

i quan la dona arriba 
li acosta la cadira 
del seu costat 
i li estreny la mà 
pensant que el mar és com la vida 
que no atura el ritme mai. 

Que arribi l´agost, 
vital i enganxós, 
per treure´ns les presses 
i recuperar la tendresa del món. 

Que arribi l´agost, 
feixuc i mandrós 
que ens fa recordar 
la bellesa del temps que passa a poc a poc.



En español:

Descamisado Sisquet hace tarde,
dice adiós a la pandilla.
Le han vacunado contra el asfalto
en un pueblo de costa

donde a escondidas le espera,
detrás de la iglesia
medio tembloroso,
ese beso
que tendrá sabor a sal de mar y de noche
llena de estrellas.

Uno por sudado Cesc se ha quitado
de la siesta,
mientras al lado la mujer
guardando rastrillos y palas,

y miran como la niña
rebozadas de arena
duerme en el sofá,
piensa que nunca
tendrá mejor momento para ir a buscar
la parejita.

Que llegue agosto,
pesado y perezoso,
que nos hace recordar
la belleza del tiempo que pasa poco a poco.

Desde el café el señor Francisco
mira a la gente como tumba,
haciendo el corte donde hace tantos años
tiene un reservado en la sombra,

y cuando la mujer llega
le acerca la silla
de su lado
y le estrecha la mano,
pensando que el mar es como la vida
que no detiene el ritmo nunca.

Que llegue agosto,
vital y pegajoso,
para sacarnos las prisas
y recuperar la ternura del mundo.

Que llegue agosto,
pesado y perezoso,
que nos hace recordar
la belleza del tiempo que pasa poco a poco.




jueves, 6 de junio de 2013

BRÚJULAS


(Voces silenciosas X)

BRÚJULA DEL SUR


El norte no existe cuando la luz mira al sur. Detrás del espejo del mar, las direcciones son caminos nebulosos de cristal azul. Peces errantes de norte vuelan en nubes húmedas de sueños. Aves sedientas de sal bucean en olas extraviadas de brújulas. Y en el horizonte que desafía al eje terrestre sigues estando tú. Allí, donde el norte no existe.






VUELO PELIGROSO

La piel de las rocas escribe rutas no recomendadas a las lágrimas, surcos ahogados de trampas para aquellos que osan escalar a sus rincones más íntimos. Pero el peligro solo es la voz que susurra el silencio de lo que tiembla. El miedo es el muro más poderoso que impide avanzar. Al llegar a la cima el eco del mar desnuda lentamente tus alas. Y desearías echar a volar.






EL GRITO DEL MAR

El mar sabe gritar a sal. Escupe olas que escriben en las rocas tatuajes de bramidos, tormentas de caracolas mudas. Y excava con sus puños de mareas una gruta profunda, talla y cincela el corazón del acantilado. Venas de sal y agua recorren sus arterias. Allí se escucha el grito del mar, allí se escuchan mis latidos.






REFUGIO

Abrigo mi alma con las sombras de la luz. Los refugios de la noche mienten, las estrellas han naufragado en el azul del mar. Aún brilla su estela encendida en los surcos del Mare Nostrum como ondina portadora de fatal destino. La mirada al horizonte es protegida por los muros cincelados por el viento. Y respiro frío gélido bajo la sombra mientras se ahoga la última estrella.






EL CAMINO DEL MAR

En la alfombra de la playa se escriben las huellas del mar. Alfabetos de caracolas y conchas serpean la caligrafía de su voz. En la orilla del azul dibujo el camino del mar pero las olas implacables en su deambular, borran los trazos firmes de iniciales de nombres, de sueños, de narrativas deseantes y deseadas que llegan a su final.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…






EL PUENTE DEL MAR

Albañil de puentes es el mar después de la noche de siglos en las que arrojó su ira de olas plateadas. Tras la tormenta no solo brota la  desolación sino esculturas de lenguajes que derrotaron a la Torre de Babel. Los puentes unen el alfa y el omega, la tierra y la sal. Amantes eternos el continente y la mar.






DEL CIELO AL SUELO

Entre el cielo y el suelo habita el mar. Sobre la playa sueña sus sueños, sobre el cielo desea soñar. La tarde despliega sus pinceles de soledad y las acuarelas comienzan a navegar en el bajel de los recuerdos. El horizonte, hambriento de nostalgias, muestra sus fauces carnívoras de deseos. Y todo en un instante desaparece. Solos tú, yo y el mar.



Fotografías:

Marisa Vegas
Denia (Alicante)- Mayo 2013



viernes, 24 de mayo de 2013

CRUCIGRAMA BABÉLICO



La torre de Babel (1563).- Pieter Brueghel


CRUCIGRAMA BABÉLICO

La noche anterior había puesto el despertador a las diez de la mañana. Sería sábado. Había sido una semana intensa de trabajo. Necesitaba descansar. Además, lo había preferido poner en opción de radio ya que prefería que le despertaran las noticias y, así, poder aprovechar cinco minutos más en la cama poniéndose al día en la actualidad.

Cuando el manto de seda negro de la noche se levantó de la ciudad, el sol ya comenzaba a querer filtrarse por las rendijas de la persiana de Marcos. Fue entonces cuando le despertó en la radio, a la hora convenida, la canción “Así estoy yo sin ti” de Sabina. Pensó en Maica. La reconoció por la melodía ya que se sorprendió oírla en un idioma que desconocía. Nunca había sido muy ducho en idiomas pero manejaba tres con aceptable fluidez. Pensó que las discográficas ya no sabían ni qué hacer para vender discos en esta época de crisis total. Suspiró y esperó tumbado en la cama a que el tema musical terminara. Las noticias estarían a punto de emitirse. Pero cuando llegaron, su ceño se frunció extrañado al comprobar que no entendía ni una sola palabra de lo que estaba emitiendo el periodista. Inglés no era, lo tenía bien claro, y mucho menos francés; a ratos se parecía en algo al alemán, pero tampoco se trataba de la lengua teutona. No entendía nada aunque el dialecto le parecía haberlo oído en alguna ocasión. Intentando encontrar una explicación al asunto, pensó que se trataba de una interferencia extraña de alguna emisora de algún país del este, ya que esos idiomas sí que los desconocía completamente. Con gesto de estupor, decidió levantarse de la cama y prepararse el desayuno.

Mientras la mañana del sábado giraba en el remolino negro de su taza de café, se sobresaltó al escuchar una fuerte discusión de los del piso de arriba. Eran una joven pareja alquilada que llevaban tiempo sin entenderse demasiado como atestiguaban las continuas discusiones que cada vez se producían con más frecuencia. O ¿ya no eran ellos? Porque lo que estaba escuchando era una discusión en un idioma que no se parecía en nada al castellano. ¿Serían nuevos inquilinos inmigrantes?

-      - Qué mala suerte  - pensó Marcos -  ¿es qué todas las desavenencias conyugales vienen a parar al piso de arriba?

Con fastidio y para mitigar el ruido, decidió poner la televisión mientras apuraba el último sorbo de café. Se sorprendió al comprobar que el primer canal que aparecía en pantalla, emitía un programa de cocina en un idioma, por tercera vez durante la mañana, incomprensible para sus oídos. Decidió cambiarlo, pero la tertulia política que había en el siguiente emitía en ese enigmático idioma. Sin salir de su estupor, empezó con nerviosismo al martillear una y otra vez el botón de cambio de canal del mando del televisor. Pero en todos los canales el resultado era el mismo: publicidad, noticias, música, deportes, debates… en esa lengua endiablada que no conseguía descifrar.

-                 -  No lo puedo creer… ¿pero qué demonios está pasando aquí?

Imaginó que el problema estaría en su antena parabólica que, a saberse el porqué, se había metamorfoseado en una críptica Torre de Babel. Arrojó enfadado el mando sobre el sofá y decidió irse a dar una ducha que purificara el mal humor con el que había empezado el sábado. Mientras dejaba que el agua caliente se filtrara por los poros de su piel, pensó en las lágrimas de Maica, extraviadas en el banco del parque en el que habían estado la tarde anterior. No soportaba ver llorar a una mujer, así que decidió que lo mejor sería marcharse. Y mientras lo hacía, sintió los ojos vidriosos de Maica, sentada en el banco de madera, clavados en su espalda, intentando dibujarle en cada paso las letras de su alfabeto. Cuando ya estuvo lejos de allí, miró hacia atrás: un reguero de palabras confusas y huérfanas yacían desordenadas a lo largo de todo el trayecto recorrido.

Escogió unos vaqueros negros y una camisa blanca, y decidió bajar a la calle a comprar el periódico y el pan. Mientras esperaba al ascensor, comprobó que la pareja joven de arriba que hacía unos instantes la había oído discutir en un idioma ininteligible, bajaban andando por la escalera, abrazados. Se sorprendió al descubrir que era la pareja que él conocía, no una nueva alquilada como había pensado hacía un instante. Al cruzarse con él, los dos le saludaron con una misma palabra que Marcos, por enésima vez, no comprendió. Respondió al saludo con un sorprendido gesto de cabeza sin poder salir de su asombro. ¿Se estarían mofando de él? Empezó a preocuparse.

Al pasar por el parque, con dirección al quiosco de periódicos, observó como tres niños de unos diez años discutían acaloradamente. A medida que se acercaba a ellos, la riña llegó a las manos y los vio convertidos en una bola de puños y piernas que rodaba por la arena. Apresuradamente se acercó a ellos con intención de separarlos pero se quedó inmóvil al escuchar lo que parecían ser unos insultos en una lengua que no entendía y que ya le estaba resultando familiar. La disputa estaba siendo seria y, a pesar de su estupor, decidió intervenir y separarlos. Los tres chiquillos comenzaron atropelladamente a explicarle a gritos lo que intuyó que podrían ser las razones de la pelea. No entendía nada de nada. Desesperado, decidió taparse con ambas manos sus oídos y alejarse de allí creyendo estar en una molesta pesadilla.



Paisaje con la caída de Ícaro (1558).- Pieter Brueghel

Con verdadero miedo de que volviera a ocurrir, se plantó delante del quiosco. Antes de coger el periódico miró de reojo al vendedor que estaba concentrado en la tarea de un crucigrama. Sin mediar palabra con él, depositó el coste del periódico en la repisa. No soportaría oírle hablar en esa lengua… infernal que esa mañana todo el mundo se había puesto de acuerdo en hablar para provocarle la máxima desesperación. Así que, después de pagar, se dispuso a darse la vuelta e irse de allí lo más rápido posible. Pero cuando aún no había dado ni tres pasos, oyó como el quiosquero gritaba entusiasmado, una palabra ininteligible que debía ser la que había estado buscando a conciencia para completar el crucigrama. Marcos se paró un instante, expiró profundamente, se colocó sus gafas de sol, e intentando mantener el tipo, decidió regresar a casa. No iría ya ni a por el pan.

Se tumbó en el sofá mientras su mano derecha limpiaba su frente sudorosa. ¿El mundo se había vuelto loco o era él el que caminaba al revés? Quiso poner un poco de música relajante para tranquilizarse. Esta vez no habría duda: eligió un disco de los Eagles. Sonarían en un inglés que conocía bien. Necesitaba reconocer y comprender alguna lengua ya que con el castellano no era posible. Esta vez, funcionaría. Con manos trémulas le dio al play. Pero, al igual que antes había sucedido con la canción de Sabina, la lengua de los Eagles era babélica…

-                 -  No, no, no…. –repitió con desesperación.

Y mientras su frente la sostenía con la palma izquierda de su mano, la imagen del sendero de palabras huérfanas que se había creado entre él y Maica la tarde que la dejó en el naufragio de lágrimas en el banco, le vino a la mente. Recordó que cuando miró hacia atrás, yacían en el suelo, detrás de sus pasos, letras negras, mayúsculas y minúsculas, concatenadas al azar, quizás formando alguna palabra, quizás sedientas de frases. Reconoció en el trazo de todas ellas la caligrafía de Maica.

Fue entonces cuando sonó el teléfono. Descolgó el auricular y reconoció una voz dulce y triste que, al igual que en todas las ocasiones anteriores, se cifraba en la lengua que lo perseguía durante toda la mañana. Era la voz de Maica. Sintió alivio al oír su tono de voz, incluso alegría, por ello, decidió no solo oírla, sino escucharla. Ahora, era capaz de descifrar y entender el condenado dialecto. Fue entonces cuando comprobó que acababa de aprender un cuarto idioma. 




lunes, 13 de mayo de 2013

LAS COSAS QUE COMIENZAN POR "A"



Fotografía: Marisa Vegas


LAS COSAS QUE COMIENZAN POR “A”

La vida es el gran bostezo del tiempo
abriendo sus fauces hambrientas de comienzos.

Abril empieza por la A de la  amapola
que esperaba la primavera
dormida bajo la almohada de la tierra húmeda,
esperanza sin perfume en sus entrañas
mas repleta de latidos carmesíes.
Los sueños más reales
siempre pertenecieron al mes más cruel,
 lo dijo la voz del poeta
mientras la hoz afilada sonrió
sobre la A  de la  alegría de inocentes flores.

Y mientras la brisa del abril machadiano
florecía frente a la  ventana,
la A de mayo traspasó el secreto umbral
de las puertas selladas con besos.
Cuando la lluvia entra por la puerta
racimos de lágrimas salen por la ventana.
Mes de las flores,
flores soñadas por sueños,
sueños anidados en savia azabache
que no es  verde esperanza,
negra,
negra  de A azabache
que es el color de la A de la noche,
de la A del insomne abandono,
futuro mutilado de A,
de la A del luto que viste la confianza,
A de crueldad agazapada
entre la A de las garras del egoísmo,
A del amanecer de mares alquitranados
agonizantes de flores teñidas
con la A de afrentas de palabras
negras azabaches de A.

Mayo escribió una noche 
con la tinta de la A,
de Amor,
y amaneció  el luto en el campo de amapolas.
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