domingo, 21 de octubre de 2012

CUESTIÓN DE PERSPECTIVA



Lateral de la catedral de Zamora

Fotografía: Marisa vegas


CUESTIÓN DE PERSPECTIVA

Apuntando al cielo de la noche
disparas puntas de saetas
desde contrafuertes que nunca
te dejarán caer de rodillas.
Así te forjaron, catedral del Medievo,
para que jamás tu mirada
se posaran en la tierra vil.
Tus ojos reflejan mares de estrellas,
superioridad de piedras
mirando con altivez las huellas humanas.

Yo te miro
desde la falda de tus sillares.
No desde arriba
con mirada de dueña de títeres
sino desde abajo,
desde la nana de la inferioridad,
entornando los ojos
al escuchar las canciones de madrugada
que convierten al humano
en el reptil que sueña el sueño
de poder trepar por tu piel,
anhelando surcar en odisea de lestrigones
ese océano de estrellas errantes
que tu mirada navega.

Y quedarse allí,
allí dormido,
dormido para siempre.

domingo, 14 de octubre de 2012

NO SIEMPRE EL CORAZÓN SABE LLORAR




NO SIEMPRE EL CORAZÓN SABE LLORAR

No siempre el corazón sabe llorar.

No siempre puede enseñar el camino correcto a las lágrimas. Estas, quedan sin voz sumergidas en la laguna negra de la tristeza.

No siempre el dolor puede precipitarse al vacío gélido para intentar desaparecer en la nada. Etéreo y eterno busca el grito de perlas saladas que recorran los surcos yermos de las mejillas.

No siempre es fácil que los ojos perdidos encuentren reflejos de mares diamantinos. No siempre es fácil sumergir al alma en tormentas torrenciales que liberen tormentos sin cauce.

No siempre las heridas descarnadas reciben la lluvia cálida que cicatrice latidos que sangran amapolas.

No siempre el corazón conoce los alfabetos tatuados para poder llorar las espinas que brotaron en aquella rosa blanca.

No siempre hay oxígeno en las venas cuando falta el aire. El fuego de bronce no puede respirar cuando hay brasas que asfixian al viento que huye.

No, no siempre el corazón sabe llorar.



Es SAMUEL BARBER con su “Adagio for strings”, tema musical catalogado como la canción más triste del mundo en el año 2004 por la BBC,  por si el corazón no sabe llorar…:


sábado, 6 de octubre de 2012

SOLO CURVAS



SOLO  CURVAS

Mientras

           las palabras

                        se derraman  

                                       en racimos

                                                  desgranados,

                                       tintas borrosas,

                        tenues trazos,

           espejos de latidos,

el corazón

            se desnuda

                         de su ropa interior

                                          de seda carmín,

                                                    sensualidad ígnea

                                          devorando

                         el aroma íntimo

            de los  recodos

donde anidan

              los guardianes

                          de las heridas profundas,

                                   aquellas que naufragaron

                                                       en su propio dolor

                                               bebiéndose

                      de un pequeño sorbo

             las sinuosas curvas

del amor.



miércoles, 19 de septiembre de 2012

EL OMBLIGO DE ADÁN



''Adán y Eva
(Adam und Eva)
Alberto Durero, 1507
Óleo sobre tabla • Renacimiento
209 cm × 81 y 80 cm
Museo del Prado


EL OMBLIGO DE ADÁN

Dicen aquellos que se alimentan diariamente de algo inmaterial que llaman espíritu, dios o alma, que lo difícil no es mantener la fe sino tenerla. Lo difícil es encontrarla, añaden otros.

La primera parte de la anterior afirmación era la que el padre Damián le susurraba al oído todos los días a los feligreses que acudían a confesarse a la pequeña iglesia del más pequeño pueblo todavía del que era párroco. No se sabe muy bien si se lo susurraba en voz apenas perceptible, bien por la coyuntura del recinto sagrado en el que se encontraban, bien porque la voz se le apagaba como la llama de una vela en carencia de oxígeno al pronunciar esa sentencia de mantener la fe. Lo que sí sabemos es que la segunda parte de la afirmación, “lo difícil es encontrarla”, era incapaz no solo de pronunciarla sino de masticarla y mucho menos de digerirla. En este punto, la vela siempre sería un cirio eternamente apagado, luz errante envuelta en crespón.

Tenemos constancia de que al Padre Damián le gustaba leer. Comenzó siendo una afición que mitigaba el hastío de las largas noches de invierno y nieve que asolaban al pequeño pueblo cuyo nombre no quiero acordarme, y acabó convirtiéndose en una adicción diaria, sana para el lector cultivado, pecaminosa para algunos colegas del padre Damián si tenemos en cuenta que las lecturas que hacía nuestro párroco no se limitaban a misales u obras hagiográficas, sino a autores consagrados por la Madre Literatura que abrían los ojos al mundo y a la cultura a todo aquel que deseaba ver. Ya sabemos que en el mundo eclesiástico la ceguera era un mal común, otros se conformaban solo con mirar, pero los que se atrevían a ver debían acabar en la hoguera cervantina junto al escrutinio de los sueños caballerescos, tal y como afirmaba el Padre Ceferino.

No sabemos cómo esos ejemplares de libros herejes caían en las manos del Padre Damián, pero aquella noche de diciembre, más fría de lo habitual, mientras nuestro sacerdote se arropaba en la cama con tres mantas de basta lana confeccionadas por una misma lugareña que bien lo quería, creyó encontrar la causa de su pesar:

-          _ La culpa la tiene ese maldito Unamuno… -masculló nuestro Padre en voz alta.

Hacía un par de semanas que el párroco había terminado de leer la nivola de Unamuno que llevaba por título San Manuel Bueno, mártir. Para aquellos lectores que hayan seguido los consejos del Padre Ceferino y no se hayan acercado a sus heréticas páginas, la novela abordaba el drama de un párroco que había perdido la fe pero que sin embargo se afanaba por mantenerla en sus feligreses con el objetivo de que siguieran siendo felices y no desdichados como él, nadando en la ignorancia, fiel principio que el propio Unamuno debatió en sus galerías del alma.  El antiguo rector de la Universidad de Salamanca era el culpable de todos los males del Padre Damián, así lo sentenciaba la razón de nuestro párroco entrado en años. Su fe se tambaleaba como una copa de fino cristal apoyada en la punta de un alfiler.

En realidad, la culpa no era de D. Miguel de Unamuno. Todo empezó cuando en las manos del Padre Damián cayó un libro de arte que contenía algunas pinturas del Museo del Prado. No podemos ocultar que a nuestro párroco al principio le aburrían, incluso tuvo pesadillas goyescas, pero sus ojos cansados y apagados por el martilleo del tiempo se le encendieron de inmediato al detenerse en dos tablas pintadas en 1507 por el alemán Alberto Durero. Se trataba de la representación de Adán y Eva. Desnudos. Solo sus partes más íntimas eran ocultadas por hojas de un manzano, pero para el Padre Damián, desnudos, completamente desnudos. Se sonrojó al imaginarse qué pensaría el Padre Ceferino si le descubriese en ese momento observando tales pinturas. Y no se equivocaría de su reacción si hubiera sabido  que en el siglo XVIII Carlos III ordenó que estos cuadros, junto a otros desnudos, fueran quemados por su contenido obsceno. Finalmente, alguien le debió hacer cambiar de opinión, (seguramente alguna mujer) y los conservó para que sirvieran de enseñanza a los jóvenes artistas. Observe el lector que esa ceguera de la que hablábamos, no solo ha sido propia del mundo eclesiástico sino también de los poderes públicos, pero no abandonemos a nuestro Padre Damián envuelto en sus mantas de abrigo.

No fue el desnudo de Eva, tampoco el de Adán, lo que le llamó la atención a nuestro Padre. Tampoco el incuestionable valor artístico de las tablas. Ni tan siquiera la belleza pictórica de un Renacimiento que acababa de nacer sumido en las oscuridades de la Edad Media. No, dejemos las suspicacias para el Padre Ceferino. Lo que le llamó la atención a nuestro protagonista fue el ombligo. Para ser más exactos, dos ombligos. El de Adán y el de Eva, por supuesto, el suyo propio había dejado de mirárselo desde que se topó con D. Miguel de Unamuno. Si ellos habían sido los primeros seres creados ¿cómo era posible que tuviesen ombligo? ¿Quiénes les había parido? Habían sido creados a semejanza de Dios, al menos Adán, que la otra no era más que parte de su costilla, y tenía entendido que ese Dios era masculino o al menos, para nada femenino. ¿Dios, ahora, iba a ser una mujer? ¿Qué era exactamente en lo que creía? ¿Qué le habían enseñado? ¿Qué era lo que él mismo defendía y predicaba?

Las dudas le duraron algunas horas. Se sintió protagonista de la novela anteriormente citada de Unamuno, no porque hubiese creído reveladores los ombligos de Durero, sino porque esta parte tan humana del cuerpo, tan unida a la génesis de nuestra existencia, le había hecho plantearse cuestiones que iban más allá de ombligos. Realmente, de dónde veníamos, y, sobre todo, a dónde vamos ¿Quién es, era o fue Dios? ¡Pobre Padre Damián! Creía haberse formulado preguntas inéditas. Debemos disculparlo si tenemos en cuenta que los libros de Filosofía no caían en sus manos, aunque debemos alegrarnos de que no conociera a Nietzsche porque entonces D.Miguel de Unamuno le hubiera parecido una hermanita de la caridad.

Rápidamente, decidió tomar cartas en el asunto. No toleraba que un artista como Durero pusiera en duda los pilares del cielo, y por extensión, los suyos propios. ¿Cómo se había atrevido a pintarle ombligos a Adán y a Eva? ¿Cómo osaba tambalear los cimientos del Génesis? Quizás influido por la lectura de Cervantes, nuestro Padre Damián se puso la vestimenta de Don Quijote y decidió desfazer el entuerto. Ese mismo domingo iría al Museo del Prado y borraría para siempre de esas dos tablas, sendos ombligos ofensivos para la Cristiandad. Eso haría. Estaba decidido.

Sin Rocinante ni Sancho Panza, solo acompañado de un frasquito de alcohol de alta graduación y un estropajo, vemos a nuestro Padre Damián esperando al autobús que le conducirá a la capital del reino, sentado en un mojón afincado entre la mal asfaltada carretera y un trigal que queda a sus espaldas. Mientras espera, aciertan a pasar por allí tres muchachos de unos ocho años que lanzan carcajadas indiscretas al observar la estampa del Padre Damián con su sotana negra más que raída, su alzacuellos de párroco desprendido en parte ya que hace un par de años que se rompió y no se ha suplido, y su sombrero negro deshilachado que ha soportado las lluvias de nada menos que cincuenta años. Y es que el lector debe disculparnos el olvido o la omisión en la narración, pero el Padre Damián llevaba solo un par de años siendo el Padre Damián. Anteriormente fue el sacristán de la pequeña iglesia del pequeño pueblo del que hablamos, pero un día, más exactamente el día que falleció su madre, sus facultades mentales  -limitadas desde que nació pero siempre respetadas por el Padre Ceferino, párroco de la localidad-  decidieron convertirle en el Padre Damián. Desde entonces, los feligreses siempre le respetaban tanto como le compadecían, y los muchachos se burlaban tanto como se reían.

Y ahí tenemos a nuestro párroco, llegando al Museo del Prado, burlando el registro de enseres por los guardias de seguridad, apretados contra su pecho un frasquito de alcohol y un estropajo como armas liberadoras del Catolicismo. Sí, ahí lo tenemos, localizando las tablas de Adán y Eva de Durero e intentando salvar el cordón que las separa del visitante. También lo han localizado hace rato las cámaras del Museo. Su indumentaria obsoleta y estrafalaria, y sus pasos serpenteantes de sala a sala no pueden pasar desapercibidos. Cuando cree que su mano aferrada a un trapo goteando en alcohol se acerca a los ombligos en discordia, cuando saca a su Tizona  -que el Poema de Mío Cid también se lo ha leído-  para acabar con los ombligos del infiel Durero, otras manos del personal de seguridad lo echan abajo. El frasquito de alcohol se rompe en mil añicos en el suelo del Museo. Alarma que suena. Alzacuellos rodando en un semicírculo a los pies de las tablas. Sombrero pisoteado por el Caballero de la Blanca Luna. Invitación del Padre Damián al personal de seguridad a la confesión.

El juez se lo vuelve a repetir:

-          _¿Cuáles fueron los motivos que le llevaron a dañar el patrimonio artístico?

El Padre Damián solo puede contestar con una pregunta al juez:

-         _ ¿Por qué tienen ombligo Adán y Eva?

El juez no sale de su asombro. El Padre Ceferino, que ha acompañado al Padre Damián al juicio, arruga los labios, mueve la cabeza de un lado a otro y piensa que esa misma tarde, cuando regrese al pueblo, tendrá que deshacerse de todos esos libros prohibidos que esconde en la sacristía, lugar de juegos de Damián desde que era un niño.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Carlos Berlanga. Lady Dilema.




La indecisión es una constante pregunta arrastrándose por las curvas del signo de interrogación y deteniéndose morosamente en los puntos suspensivos... Alguien espera una respuesta esquivando las olas en el mar de las dudas, pero las preguntas son las únicas respuestas por donde se puede navegar… o naufragar… Es:

Carlos Jesús García-Berlanga Manrique, conocido artísticamente como Carlos Berlanga nace en Madrid, 11 de agosto de 1959.  Fue un cantante y compositor español de música pop, una de las figuras centrales de la Movida madrileña. Su etapa más reconocida corresponde a los años 80, cuando formó parte de los grupos Kaka de Luxe, Alaska y los Pegamoides y, muy especialmente, Alaska y Dinarama. Era hijo del cineasta Luis García Berlanga.

En su faceta como diseñador y pintor destaca la realización del cartel de la película Matador de Pedro Almodóvar y del de la XIII Mostra de Valencia. Entre 1989 y 1990 realizó unas tiras cómicas para el diario ABC protagonizadas por Olga Zana.
Fallece en Madrid, 5 de junio de 2002 a consecuencia de una larga enfermedad hepática, dejando un legado de unas 185 canciones.

El tema que les dejo pertenece a su último álbum titulado “Impermeable” (2001, Elefant Records), Lady Dilema. El título habla solo… Que lo disfruten si es su gusto en este septiembre de retorno vacacional (gracias a todos aquellos que me han seguido leyendo y comentando a pesar de este gran lapsus temporal).




LADY DILEMA

No te decides por ninguna opción,
no me dedico a elegirlas yo.
Sigues dudando, sigo esperando
que tomes tu maldita decisión.

¿Qué es lo mejor cine o televisión?
Y si es cine, ¿de acción o comedia de amor?
¿Playa o ciudad?, ¿la montaña o el mar?
Y si es mar, ¿cuál será?, ¿qué océano valdrá?

Lady Dilema no vas a cambiar,
y es un problema para los demás.
Todo es adverso, todo es diverso,
has caído presa en la opción cero.

¿Qué te va más?, ¿alquilar o comprar?
Y si es alquilar,  ¿por mes o año fiscal?
¿Qué volverá, el nylon o el tergal?
Y si vuelve el tergal, ¿cómo lo lavarás?

¿Qué es lo mejor cine o televisión?
Y si es cine, ¿de acción o comedia de amor?
¿Playa o ciudad?, ¿la montaña o el mar?
Y si es mar, ¿cuál será?, ¿qué océano valdrá?

¿Qué te va más?, ¿alquilar o comprar?
Y si es alquilar, ¿por mes o año fiscal?
¿Qué volverá, el nylon o el tergal?
Y si vuelve el tergal, ¿cómo lo lavarás?

¿Qué es lo mejor cine o televisión?
Y si es cine, ¿de acción o comedia de amor?
¿Playa o ciudad?, ¿la montaña o el mar?
Y si es mar, ¿cuál será?, ¿qué océano valdrá?


viernes, 27 de julio de 2012

LA NOCHE DEL DÍA



Biarritz (Francia)

Fotografía: Marisa Vegas



( VOCES SILENCIOSAS VII )



LA NOCHE DEL DÍA


Faro de la noche,

amante silencioso de la luna,

duerme tus ojos guardianes

el azul de la luz del día.

Costas sumergidas en la oscuridad,

huellas del alba que las difuminan.




No siempre el amanecer

ilumina los naufragios de la travesía,

en la noche arden sueños ígneos,

 teas que trazan con su fuego

los surcos de la piel del mar.




Solo hay luz

si existe la noche.



lunes, 16 de julio de 2012

Fuga en arcoíris



He llegado a ese bar siguiendo las baldosas plateadas del laberinto. La luz es un diálogo del cielo con la tierra mediada por las nubes. Estoy con amigos y entre risas y argumentos, lo veo escribir, mirar el tiempo y escribir. Él sólo toma un café y escribe. Lo hace con intensidad, lo hace como si fuera un alumno aplicado. Yo lo miro hacer. Una vez que termina, me mira fijamente, deja el papel sobre la mesa y se va. Sí, se gira y se va del bar. Yo miro la hoja blanca y escrita que flota sobre la mesa con el pocillo de café como faro en el mar del navegante. Y antes de que venga el mozo y se lleve el pocillo y la hoja, me levanto y cojo ese folio anclado a la mesa. Lo guardo en mi bolso. Ya en casa leo y releo.

Quiero compartir con ustedes las letras escritas y halladas en ese naufragio:



FUGA EN ARCOÌRIS

Ventana.

Se levanta de la cama para sacar su cuerpo del letargo en el que lo han dejado las últimas imágenes de un sueño recién soñado. Detrás de la ventana, una mujer se bebe, despacio, la luz de la luna. 

Fiel a su condición de peatón de la noche, se pone una camisa y toma de su escritorio un lápiz al azar. Saca una hoja de uno de los cajones de la biblioteca y comienza a dibujar su sueño. Tira a la basura la primera versión de su boceto y también la segunda. Van quedando en su mente y en sus borradores las imágenes de una mujer suspendida en el centro de un terremoto. La tierra abriéndose como la boca de un lobo en una noche de lobos, devorándose sin piedad el cuerpo de los sueños. Gobernada por el instinto, su mano va dibujando una mujer en la ventana, sí, definitivamente es una mujer en la ventana mientras la tierra se va abriendo como un volcán recién nacido, y después, después él mismo atravesando la escena como un ángel de fuego que camina hacia la mujer por el incendio sin arder.  

Mira el boceto a través de la penumbra que se dibuja en la noche, lo cree cierto, lo siente verdadero. Entonces, casi sin pensarlo, prepara el caballete, las paletas y los pinceles para enfrentarse a ese desorden primordial que antecede a la creación. En esos momentos el desorden lo va inundando como en una estampida de animales, lo emborracha de imágenes y colores, hace girar su mundo a la velocidad de la tierra. Comienza a pintar con trazos rápidos y veloces sobre la tela blanca. La quietud de la ciudad en la madrugada contrasta con el remolino de su cuerpo batiéndose contra la tela limpia, sus manos parecen una bandada de pájaros copulando en una tarde de primavera, vomitando en su aleteo inquieto azules viejos, amarillos tenues y rojos profundos. La tela cede, deja su virginidad en cada pincelada, abre sus muslos nuevos y blancos para que entren en su morada los colores que quieran entrar. Sus manos olfatean colores de otro siglo, mezclan, combinan, capturan la inocencia de esos tonos como a ratones desconcertados, garras de acero aprisionando un arco iris en fuga...

Cuando la bestia de la creación lo deja libre, se aleja y observa la pintura: Una mujer y un hombre saltan desde una ventana hacia el volcán del deseo, gritan colores mientras caen, gimen placeres mientras sueñan, se desploman únicos en el precipicio del tiempo.


Nota: el autor del fragmento ha preferido mantener su anonimato pero muchos de ustedes sabrán identificarlo ya que son seguidores, lectores y comentaristas asiduos de su blog y su magnífica prosa. Su exquisito estilo es inconfundible…

martes, 12 de junio de 2012

April March. Le coeur hypotéqué.



En estos tiempos que corren, las hipotecas parecen alcanzar hasta al corazón. De voir en double o ver por duplicado el amor, parece ser el antídoto para esos corazones hipotecados d’amour. No lo digo yo, nos lo advierte April March con una mirada no exenta de pesimismo y repleta de pragmatismo que apuesta por no tener nunca vacía la recámara de los sentimientos por lo que pueda acontecer. Peligroso el hipotecar el corazón ya que los intereses a pagar pueden resultar muy costosos. Ríos de tinta podrían correr sobre esta cuestión...

Elinor Blake, más conocida por el nombre artístico de April March, es una cantante y compositora, nacida en California en 1965, siguiendo una línea de indie pop que canta tanto en inglés como en francés. Su fascinación por Francia hace que muchos de sus temas estén inspirados en canciones del pop francés de los años 60. Su carrera musical comenzó en los años 80 con la banda  The Pussywillowss desde 1987 hasta 1991 y con una segunda, creada por ella misma,  The Shitbirds desde 1991 hasta 1995. A partir de esta fecha, April March llevará una carrera musical como solista y algunos de sus temas han aparecido en varias bandas sonoras de películas como, por ejemplo, su adaptación de la canción francesa Laisse tomber les filles de France Gall, en la banda sonora de la película de 2007 de Quentin Tarantino,  Death Proof.

Le coeur hypothèque es la 7ª canción del álbum Triggers (2002). Que lo disfruten en un vídeo que yo misma he montado.





EL CORAZÓN HIPOTECADO

APRIL MARCH


Por la noche pienso en él,
en el que se coló
 en mis archivos secretos
 para dar formato a mis pensamientos.

Los ex requieren
ver por duplicado
 porque cuando nos dejan,
nos dejan el corazón hipotecado.

 Por el día me paseo
contigo
 en la calle, en el bosque,
y te doy la mano,
esquizofrénica.

Los ex requieren
 ver por duplicado
 porque cuando nos dejan,
nos dejan el corazón hipotecado.

Por la noche pienso en él,
 en el que te sustituirá
 el día que decidas
 que es el momento de dejarme.

Los ex requieren
ver por duplicado
 porque cuando nos dejan,
 nos dejan el corazón hipotecado.
 Nos dejan [Nos dejan]
 El corazón hipotecado.
 Nos dejan [Nos dejan]
 El corazón hipotecado [Nos dejan]





LE COEUR HYPOTHÉQUÉ

APRIL MARCH

La nuit je pense à lui,
celui qui s'est faufilé
dans mes dossiers secrets
pour formater ma pensée.

Les ex exigent
de voir en double
car quand ils nous quittent
Ils nous laissent
le coeur, hypothéqué.

Le jour je me promène
avec toi
dans la rue, dans les bois,
et je te donne la main,
skyzophrène.

Les ex exigent
de voir en double
car quand ils nous quittent
Ils nous laissent
le coeur, hypothéqué.


La nuit je pense à lui,
celui qui va te remplacer
le jour ou tu décideras
que c'est le moment de me quitter.

Les ex exigent
de voir en double
car quand ils nous quittent
Ils nous laissent
le coeur, hypothéqué.
Ils nous laissent [Ils nous laissent]
Le coeur, hypothéqué
Ils nous laissent [Ils nous laissent]
Le coeur, hypothéqué [Ils nous laissent]


jueves, 31 de mayo de 2012

LA LUNA DEL TIEMPO



Fotografía: Marisa Vegas



LA LUNA DEL TIEMPO


Mientras las cerezas besan el carmín,
la primavera se sepulta bajo su húmeda tierra.
Mayo de treinta y una lunas verdes,
espejos pulidos de campos voluptuosos.


La afilada azada del inclemente estío
sesga el erotismo de flores irreverentes.
Astro rey que habitas en las alturas,
ten piedad de la misérrima luz de la luna.


El río de los recuerdos no vividos
fluye lento entre la hojarasca ocre del ocaso.
Es el otoño de los siglos que aja al tiempo,
es el tiempo anhelando los lúbricos senos de la luna.


Noches gélidas en busca del fuego de Prometeo,
inviernos inseminando nieve a tierras áridas.
El blanco níveo es un color
cuando la noche platea la fría piel de la luna.


-¿Duermes, amor?
-No. Es el tiempo que pasa.



martes, 15 de mayo de 2012

EQUILIBRIO



Fotografía: Marisa Vegas


(Voces silenciosas V  )



EQUILIBRIO

Amanecida naturaleza,
equilibrio logrado
en el corazón abrupto
de tus cumbres.

Ni la diosa Themis
ni balanza humana
 hubieran podido llegar
a tanta justicia.

Al cielo pongo por testigo.


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