jueves, 5 de mayo de 2011

LAS SOMBRAS DE LA LUZ

Fotografía: Marisa Vegas. Playa de Monsul (Almería).





LAS SOMBRAS DE LA LUZ


Cuando la luz decidió poseer al mar, sus caricias fueron sombras del azul. Cielo y tierra confundidos en grises pasiones plateadas. Tierra y mar deslizándose en el negro abismo de los ojos cerrados del placer.


Las sombras de la luz gimieron en el lecho azabache del mar, mientras las olas lamían la piel de la orilla en embestidas hambrientas de playas salvajes que devorar.


Y el mar fue espejo de orgasmos de luces y sombras. Las entrañas de sus profundidades fueron fieles testigos del vaivén de mareas incandescentes, de soles satisfechos de tenencias oceánicas.


En el regazo del atardecer, mar y luz descansaron de sus jadeantes sombras, entrelazados en abrazo húmedo de hoces, esperando el sueño argénteo de la luna devoradora de amantes cielos sombríos.

jueves, 28 de abril de 2011

DE DEMONIOS Y PRINCESAS

Fotografía: www.avertigo.com



DE DEMONIOS Y PRINCESAS


A veces los momentos nos eligen, otras veces lo hacemos nosotros.



La noche olía a cirios que habían quemado las horas del día. El momento decidió elegir ese aroma para cruzar dos miradas errantes que huían de sí mismas. Los ojos se hicieron palabras, y las palabras, misterio. Él se columpiaba en aquellos ojos hipnotizadores, Ella en la seducción de palabras que eran enigmas a voces. Irracionalidad irresistible. Entre las pavesas de la noche quedó escrito un número de teléfono cuyos dígitos eran sinuosas interrogaciones retóricas arrastrándose como sierpes en un desierto.



El momento decidió ser elegido. Él decidió acariciar repetidas veces esa combinación de números, álgebra peligrosa cuando el corazón está húmedo aún por las lágrimas. La llamó. La atracción por lo ignoto es una vereda de sombras de lejana luz. Ella percibió el riesgo de los latidos de lo que no se pronuncia, intuía secretos que sabía que él no desvelaría. No hacía falta. Ya los conocía. Amaba su sensibilidad. Era su poeta de cantos druídicos. Decidieron ahogar la tarde en las orillas del río, a los pies de la bella ciudad, frente a una copa de vino cuyo cristal reflejaba las luces del románico que abrían las puertas a la noche de demonios y princesas. La tarde huyó con la fotografía de la ciudad en el espejo de las aguas, la noche volvió empapada del aroma a cirios.





Los momentos elegidos por dos son estallidos pares de impares instantes. Esa noche ambos decidieron bucear en el abismo proceloso de sentimientos sin nombre. Él, demonio de sus tormentas interiores, Ella, princesa de flores pisoteadas. Ambos representando su papel, actores de su propia tragicomedia personal, hambrientos de cariño, sedientos de esos besos y caricias que difuminan los trazos amargos de historias perfiladas por el corazón. Él dibujando el boceto de su falacia, Ella haciendo que se la creía. Ambos mintiéndose para poder amarse, para poder respetarse. Las desconocidas geografías de sus cuerpos se convirtieron en ardiente pangea de abrazos que no quiere conocer la evolución de continentes a la deriva. Ambos exploradores de suspiros, navegantes de pieles ignotas, arquitectos de pasiones tan incomprensibles como inevitables. La entrega más hermosa es aquella que hace feliz cuando se oyen los latidos de la piel cercana. Y ellos se entregaron. Sin preguntas ni respuestas, solo con el alfabeto de sus miradas, solo amando.


Retaron al tiempo pero la hoz de las horas sesgó la noche. La mañana trazó los kilómetros del adiós, lentamente, con pausas que tomaban la forma de cadenas infinitas vencedoras de yunques osados en romperlas. Lo sabían pero fue preferible pensar lo contrario. Jamás demonios y princesas comieron perdices en cuentos al abrigo de la lumbre. Pero hay cuentos que se escapan por las grietas de páginas de caligrafía monótona y se convierten en bellas historias del sendero del arco iris.

Conozco un castillo en las regiones del viento donde aún habita un demonio y su princesa.






domingo, 17 de abril de 2011

Claudio Rodríguez. Como el son de las hojas del álamo


Fotografía: Marisa Vegas (Río Duero a su paso por Zamora)



Claudio Rodríguez (Zamora 1934 – Madrid 1999), poeta andariego de las orillas del Duero, es el autor de este bello poema. Se le ha clasificado dentro de lo que se ha denominado “Generación del 50”, junto a autores como Ángel González, José Hierro, Jaime Gil de Biedma o José Ángel Valente, entre otros. Ya a los 18 años recibe el Premio Adonais por su exquisito libro, Don de la ebriedad (algún poema he recogido de él en mi etiqueta “Mi selección poética y algo más”), que impresiona al mismo Vicente Aleixandre, con el que mantendrá una estrecha amistad. En Inglaterra escribe Alianza y condena, libro al que pertenece el poema seleccionado, y que recibe el Premio de la Crítica en 1965. En 1983 recibe el Premio Nacional de Poesía, en 1986 el Premio de las Letras de Castilla y León. En 1987 es elegido miembro de número de la RAE en el sillón dejado vacante por Gerardo Diego. En 1993 recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y cinco días después el II Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana de la Universidad de Salamanca.


Muchos de los poemas de este autor zamorano nacieron como fruto de sus largos paseos por las orillas del Duero, ricas en álamos que el viento mece para que susurren todos los secretos de sus hojas calladas. Aprovechando unos días que estoy pasando en “La Bien Cercada” (Zamora), he paseado entre esos susurros de hojas blancas mirándose en el espejo de ese fluir lento y pausado del río Duero que, con calma, escribe versos en la imaginación de todos los que nos acercamos a él. Mis versos pueden esperar, los de Claudio Rodríguez, no. Espero que los disfruten y oigan ese son de hojas y agua…


COMO EL SON DE LAS HOJAS DEL ÁLAMO


El dolor verdadero no hace ruido.

Deja un susurro como el de las hojas

del álamo mecidas por el viento,

un rumor entrañable, de tan honda

vibración, tan sensible al menor roce,

que puede hacerse soledad, discordia,

injusticia o despecho. Estoy oyendo

su murmurado son, que no alborota

sino que da armonía, tan buido

y sutil, tan timbrado de espaciosa

serenidad, en medio de esta tarde,

que casi es ya cordura dolorosa,

pura resignación. Traición que vino

de un ruin consejo de la seca boca

de la envidia. Es lo mismo. Estoy oyendo

lo que me obliga y me enriquece a costa

de heridas que aún supuran. Dolor que oigo

muy recogidamente, como a fronda

mecida, sin buscar señas, palabras

o significación. Música sola,

sin enigmas, son solo que traspasa

mi corazón, dolor que es mi victoria.


Alianza y Condena (1965).

sábado, 9 de abril de 2011

JARDINES LEJANOS


ROMANCE II


JARDINES LEJANOS


En el patio de la infancia

anida el jardín del sueño,

el arco iris bebió el verde

del pozo de los deseos.


Tréboles de cuatro hojas

buscan páginas de cuentos

para dormir la ilusión

entre la nana del tiempo.


No hay flores que sean flores

en el jardín del recuerdo,

allí son tiaras de reinas,

guirnaldas de dulces besos.


Inocencia de princesas

buscando el azul del cielo,

caballeros con espadas

forjadas de honor y juego.


Sonrisas de chocolate

brotan entre los cerezos

que ofrecen zarcillos rojos

engalanando al anhelo.


Esos jardines lejanos

vuelven hoy de su trayecto,

no hay reflejos en el pozo,

pozo de deseos seco

y de ortigas coronado.

Marchitos tréboles muertos

yaciendo en amarillentas

páginas de un libro yerto.

Mil guirnaldas destronadas

en pétalos por el suelo,

mil vestidos de princesas

ajados por el acero

de espadas hijas de yunques

del príncipe azul sin beso.

Las cerezas ya no huelen

al color del sueño eterno

sino a jardines lejanos,

a sombras de sentimientos.


sábado, 2 de abril de 2011

ABRE ALAS



Es posible que el corazón aterido por el frío de la madrugada haya olvidado volar. Es posible. Las solitarias sombras de la gélida noche son hábiles redes que atrapan alas para el festín caníbal de la decepción. Pero incluso en la noche se puede abrir alas y volar.

Hay vuelos de ojos cerrados guiados con la única brújula del corazón que marca siempre un norte aranero, norte de latidos traicioneros, estafador de puntos cardinales. Norte de Dédalos e Ícaros queriendo escapar de su prisión. Incontrolables deseos de volar al Paraíso que hacen que el vuelo se acerque demasiado a lo que ardió. El sol con su furia implacable derretirá tus alas de cera. Tendrás suerte si caes en el mar: espumas de olas te devolverán a esa isla desierta donde volver a empezar. Descubrirás que alguna de tus débiles alas la quebró el vendaval, que nunca se conoció vuelo que fuera ajeno a lo par. Deja entonces que las mareas del viento laman lentamente tus heridas. Y el amanecer del tiempo te susurrará, acercando su voz húmeda a tu oído, que vuelves a tener dos alas para poder volar. No hay herida que las lágrimas de la tormenta no puedan difuminar.

Las alas son geografías ávidas de caricias, besos sedientos de labios. La seda de sus plumas procede del parto de crisálidas liberando acrobacias de mariposas. Cuando se abandona el lamento de unas alas, estas se vuelven del gris de la golondrina sin primavera. Cuando se ignora el dolor de un débil batir de alas aniquilado por el cuchillo del silencio, estas son el eco agonizante de lo que nunca debió empezar. Cuando las alas necesitan del apoyo del viento para secar ríos de tristezas y este huye de alfabetos por las grietas del olvido, las alas son cubiertas de un fango que solo les permite volar arrastrándose entre el cieno del ultraje.

No pidas que vuelen las alas cuando tu corazón necesita abrirlas, tuvieron hambre de aliento y sed de consuelo, y solo hallaron la inanición del desamparo. Aun acostumbradas al ataque desprevenido de las garras del rapaz, jamás pudieron imaginar una nueva mutilación de afectos que eran verdaderas y trémulas rutas de adolescentes escondidos en el nido de la palabra amor.

Hay un ave acechando al alba. Silencioso como estatua de sal. Posado en las primeras ramas del amanecer espera abrir sus alas para emigrar a regiones más cálidas. Teme a la lluvia de las tormentas que violarán sus alas impidiéndole remontar vuelos hacia el respeto del horizonte. Con los primeros rayos que hacen sangrar al sol, abrirá titánicas alas de libertad.

Abre alas para nunca más llorar.

El título de este relato procede del tema “Abre alas” de Ivan Lins, representante importante del jazz, bossa nova y soul de Brasil. El contenido de este fragmento no tiene nada que ver con el significado de esta canción, pero considero justo y apropiado mencionar el origen del título de mi fragmento, primero, porque así ha de ser, y segundo, porque la belleza de este tema musical está muy acorde con lo que se expresa en el texto publicado. Es una canción que he escuchado en cientos de ocasiones y cientos de veces me ha hecho volar. Las traducciones que he encontrado de ella por la red no son ni medio buenas. Pensaba dejarles mi propia traducción pero mi portugués se encuentra un poco anquilosado (aun así, si alguien tiene interés, me presto a enviársela). En cualquier caso, desearía que disfrutaran también de esta bella caricia musical…




domingo, 27 de marzo de 2011

VIOLETA O .... ROJO Y AZUL


27 DE MARZO: DÍA MUNDIAL DEL TEATRO
El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana
Federico García Lorca



Jaca negra, luna roja.
la muerte me está mirando.

Canciones (Canción del jinete)

Federico, Federico… ¿cómo se te ocurrió pintar de púrpura la luna llena? ¿O es que no sabes que en las noches calurosas de agosto el bochorno la derrite en lágrimas de sangre? Teñiste tu bandera con el carmesí de esas lágrimas y la convertiste en tu capote al son de una petenera. ¿Pero es que desconoces que la piel de toro embestirá a esa muleta de amapolas? Elegiste la espina más afilada del rosal, las fresas más salvajes que brotan bajo la ardiente nieve.

Sí, canta, recita, baila, ríe y haz reír, dramatiza al muerto o déjate morir…estás provocando a la bestia con tu felicidad escarlata, amante del amor oscuro. No esperes la ayuda del picador azul, del jinete del mar…estás solo, Federico, en la soledad del pozo sin agua.

Ya se oyen voces en la arena roja del laberinto del coso. Has herido de grana al animal sin ojos con tus banderillas de versos escarlata, con tus palabras ensortijadas en rubíes. Sus aullidos silenciosos hacen temblar al eco de la noche. Corre pero no huyas. La Alhambra gime.
Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.

Romancero gitano (Muerte de Antoñito el Camborio)




¡Qué trabajo me cuesta
dejarte marchar, día!
Te vas lleno de mí,
vuelves sin conocerme.

Canciones de luna (Canción del día que se va)


Las voces han teñido de añil los ojos de la luna. No vienen del azul del mar, Federico, ni de la mirada garza de las estrellas. Vienen del marino del yunque, de los rosales azules sin pétalos. Vienen en la barca de Caronte para llevarte a la otra orilla. Prepara tu moneda debajo de la lengua para costear tu viaje o prepárate para vagar cien años por las riberas del Guadalquivir. Aún estás vagando, Federico, aún estás cantando seguidillas con tus pies descalzos en la orilla, ahora provocando a Hades ¿Es qué no conoces el miedo?

Se acercan sombras turquesas, sombras azules verdosas, sombras gélidas de piedra. Que no, que no es el reflejo del mar, Federico, es el agua zarca perfumada de cianuro.
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

Romancero gitano (Romance de la Guardia Civil española)




Tengo mucho miedo
de las hojas muertas,
miedo de los prados
llenos de rocío.

Libro de poemas (Aire nocturno)



En la noche se produjo el eclipse de dos lunas, la de púrpura y la de añil, y la luz de los muertos se vistió de nubes malvas. Fantasmas de jueves santo cubren con sus túnicas moradas el rocío de Víznar. Los cipreses lloran cruces de amatistas. En el campo granadino crecen violetas que borran las huellas del aullido del lobo.

Tú eras pintor de palabras, Federico ¿no conocías el riesgo de mezclar en tu paleta el fuego del rojo y los cuchillos del azul? No eres buen pintor de arcos iris, eres poeta de lamentos de mujeres, de farándulas provincianas, de partituras folklóricas, de historias de libertad que huelen a lilas frescas cuando se acerca el sol.

En los prados de luto, en la ribera del silencio, hay unos labios violáceos que siguen besando la cintura viuda de la Alhambra, cantando coplas a la luna vestida con su polisón de nardos.

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto.

Gacela 7ª (Gacela de la muerte oscura)



Fotografía 2ª: www.flickr.com
Fotografía 3ª: Marcefabi –
www.Arte & Fotografía

domingo, 20 de marzo de 2011

DICEN QUE HA LLEGADO LA PRIMAVERA




Dicen que las margaritas lloran la noche en que comienza la primavera. Pero yo creo que es el gélido rocío que quiere lamer lentamente sus heridas.

Dicen que la tersa piel de las margaritas solo pudo ser bronceada de blanco por la mirada del sol y la tristeza de la lluvia. Pero yo creo que el blanco encierra en su cielo un haz de arcos iris deshojados en pétalos multicolores que se deslizan en una cascada sedienta de ríos.

Dicen que los silenciosos labios de las margaritas solo saben dibujar los contornos de monosílabos que aman u odian. Pero yo creo que en los amaneceres de marzo susurran al viento largos poemas épicos de batallas de noches invernales al abrigo de fuegos no extinguidos.

Dicen que la cruel envidia de alguna diosa del amor condenó a las margaritas a renunciar a su perfume de doncella. Pero yo creo que el viento enamorado de su belleza, mece su fragancia con el alba para al anochecer depositarla en el aroma de inciensos de sueños soñados.

Dicen que hoy ha llegado la tímida primavera con un pensil repleto de margaritas, que su voz se ha escuchado en las verdes lomas, en los solitarios bosques, en la languidez de los parques. Pero yo creo que la luz de la luna llena gime aún buscándola, intuyendo sus alas cautivas en la seda de su hermética crisálida.

lunes, 14 de marzo de 2011

Eduardo Punset. El alma está en el cerebro

¿Vemos y sentimos el mundo tal y como es o cómo lo imaginamos? Nuestro cerebro es el responsable de tal evento. Somos un ser tan perfeccionado (no perfecto) que nuestro cerebro “cuida” de nosotros más de lo que imaginamos, distorsionando la realidad y emociones negativas que nos pueden perjudicar, creándonos un mundo de ilusiones, literario si se quiere, pero en definitiva, el mundo que necesitamos para sobrevivir. El cerebro es casi como aquel progenitor que en todo momento está pendiente de la más mínima necesidad de su retoño.
Yo tampoco me creía esto, pero después de leer a Eduardo Punset Casals y su libro El alma está en el cerebro (2006), ensayo absolutamente recomendable, he quedado casi convencida.
Por cierto, les aseguro que la imagen de arriba y las de aquí abajo no tienen movimiento, son completamente estáticas…¿qué está haciendo nuestro cerebro entonces? Escuchen a E. Punset…



Para nuestro cerebro es más importante contarnos una historia consistente que contarnos una historia verdadera. El mundo real es menos importante que el mundo que necesitamos (…)

Los objetos que vemos, los que escuchamos y lo que tocamos pueden ser reales, pero lo que experimentamos como realidad es una ilusión construida en nuestro cerebro.

Nuestra memoria no es de fiar: no funciona como una cámara fotográfica y, mucho menos, como el disco duro de un ordenador: Unas veces, para conseguir un recuerdo coherente, el cerebro rellena los huecos de la memoria con contenidos imaginados e irreales; en otras ocasiones, almacenamos información de forma inconsciente. A veces, cuando esta información inconsciente sale a la superficie, nos parece algo maravilloso y sobrenatural… La actitud, la emoción, la imaginación y lo vivido: todo ello influye en un mundo construido por nuestro cerebro y -por nuestro bien- unas veces nos muestra cosas que no están y otras, nos esconde cosas que sí están.






jueves, 10 de marzo de 2011

Presuntos Implicados. La noche



Lágrimas empapadas en noches de dudas, huellas de errores creciendo en el lodo del orgullo, promesas difuminadas en el límite del viento, luces cegadas por sueños de sombras… y mientras tanto, el mar golpeando las rocas del corazón y el viento meciendo hojas de tormentas. Son Presuntos Implicados…

La noche que lloré por ti,
la noche que tus ojos vi dudar.
La noche que lloré por ti,
como el mar entre rocas, así me sentí,
como el viento entre hojas, así me sentí.

El tiempo no ha curado aún
la huella que ha dejado nuestro error.
Quién permitió que el orgullo creciera
nublando los destellos de razón.
Te llevaré, al límite de mis sueños;
te llevaré, donde nace el mar y el cielo;
te llevaré, mas quedamos en el suelo
con promesas olvidadas
que rompieron nuestro amor.

Como el mar entre rocas, así me sentí,
como el viento entre hojas, así me sentí.
Como ocurrió que las sombras
cubrieron nuestra hermosa luz.
Te llevaré, al límite de mis sueños;
te llevaré, donde nace el mar y el cielo;
te llevaré, mas quedamos en el suelo
con promesas olvidadas
juramentos traicionados
que rompieron nuestro amor.

viernes, 4 de marzo de 2011

RELEVO BLOGGERO 3

El blog www.vinividivinvi.com ha iniciado hace unos días un proyecto muy creativo consistente en elaborar un relato con la aportación que vayan haciendo diferentes blogs, hasta 20. Se trata de un relato compartido sin trama trazada ni, mucho menos, final determinado. Solo la imaginación, la creatividad y la coherencia de los diferentes blogs que vayan participando, son los ingredientes principales.

El Relevo bloggero 2 lo tomó www.40aneraunamas.blogspot.com , y esta a su vez, me ha pasado el testigo que tomo como Relevo bloggero 3.

Las normas son sencillas:
- Escribir un mínimo de 5 líneas y un máximo de 20; hecho esto pasar el testigo a un compañero de nuestra elección quien continuará un nuevo capítulo, (hay que enumerarlo), luego lo pasará a otro y así hasta un máximo de 20 blogs. Al que le llegue el 20 será último. El se encargará del desenlace.
- Es importante citar, enlazar y numerar las aportaciones para poder entender la historia. Mi Relevo número 3 me permite mostraros los dos textos anteriores ya que la extensión no va a ser abusiva y será más cómodo para vosotros que ir a los dos blogs para leer la historia. Pero, a medida que el relato vaya aumentando de extensión, quizás sea aconsejable adjuntar un enlace al blog en cuestión, aunque esto ya queda a gusto de cada uno.

Mi testigo lo paso a MªJosé, y a su blog tan creativo www.dondehabiteelolvido-airama.blogspot.com , que ha tenido la amabilidad y entusiasmo de aceptar la propuesta. Ella tendrá la libertad de elegir al siguiente participante…
Sin más, os dejo con los dos textos que han iniciado este proyecto, y a continuación el que yo aporto. Espero que sea de vuestro agrado.
1. La agorafobia de Lucía había hecho que llevase años confinada en lo que ella llamaba su búnker. Vivía de noche y dormía de día. Era una de esas mujeres por las que el tiempo pasa cruel y devastadoramente. Una aureola púrpura rodeaba sus ojos tristes, sin brillo, que se encajaban en un rostro descolorido y marchito. Tenía una nariz perfilada que sostenía unas anticuadas gafas. Sus labios agrietados pedían a gritos menos nicotina, el pelo cano y desaliñado le llegaba casi a la cintura y la extrema delgadez de su cuerpo no podía casi sostenerla en pie. Su partida de nacimiento confirmaba que tenía 35, pero los años de asilamiento elegido, la dejadez y el descuido habían hecho que pareciese una anciana.

Como una noche más, Lucía abrió su portátil, para asomarse por esa pequeña ventana y contemplar, indagar, husmear por entre las callejuelas de esa gran ciudad virtual que le tenía completamente fascinada. Mientras se desplegaba automáticamente la persiana azul de Microsoft, preparaba, como otras tantas veces, sus cigarrillos, el viejo cenicero sucio, y su té. El turquesa del mar de una playa desconocida le daban la bienvenida. Y a partir de ahí, su conexión con el mundo.
www.vinividivinvi.com
2. Al teclear su contraseña su vida anodina y decepcionante pasaba a un segundo plano, se aletargaba durante las horas en las que se convertía en Ishtar, una hacker de ambigua moralidad, aficionada a coleccionar agujeros de seguridad informática.Después del "incidente" responsable de su clausura, perfeccionó sus conocimientos en programación y se fue introduciendo en este submundo. Recuerda su primer asalto: el ordenador personal de su psiquiatra, quería curiosear su expediente, comprender lo que le sucedía a través de la óptica del profesional que la trataba, lo descubierto agravó su estado. Se vengó publicando sus contraseñas de seguridad y por primera vez en mucho tiempo se sintió bien. Constató que sus barreras éticas, tan estrictas antaño, se habían desdibujado y quiso experimentar algo más grande. Desde entonces llegó a colarse en sistemas tan importantes como los del CNI, la NASA, o la web de UE en la que cambió la foto ZP por la de "Mr. Bean", durante la presidencia española, por simple diversión. Se ganó el respeto y unos colegas con los que compartía sus horas sin necesidad de su cuerpo físico.Esa noche el foro hervía, una empresa dedicada a la farma/cosmética buscaba a los mejores hacker de la red. Se rumoreaba sobre un descubrimiento revolucionario y...

3…y Lucía de día, e Ishtar de noche, se introdujo en el foro con la curiosidad felina que solo las altas horas de la madrugada sabían conceder a los depredadores de la noche. Sus ojos entornados se agazapaban tras la pantalla del ordenador con ansia de devorar la lista de nombres que se ofrecían como hackers endiosados por su propia arrogancia. Todos ellos lucían sus habilidades informáticas ante la empresa que buscaba a los mejores, y ellos se paseaban como modelos por la pasarela, donde lo importante era la alta costura del saber desnudar.

Su retina se enfocó en las iniciales J.F. cuando leyó que se describía provocativamente como el mejor hacker del momento, despreciando con cada una de sus sílabas al resto de competidores. Las garras atrevidas de J.F. arañaron profundamente el orgullo de Ishtar, que en un impulso incontrolado nacido de su vanidad y creencia absoluta, y quizás cierta, de ser la mejor, hizo que escribiera en el foro, aún no teniendo ningún serio interés en participar en esa jauría de depredadores, lo que su lengua no pudo silenciar:

- J.F., tendrás que demostrarlo, querido…

No obtuvo respuesta.

Comenzaba a amanecer. Ishtar percibió que Lucía necesitaba dormir, así que cogió a su alter ego y lo llevó a la aventura del sueño. Así era su vida desde hacía tiempo, la luz del día apagaba su ser, solo las sombras de la noche eran capaces de encender las llamas de sus latidos. Y es que la luz solo tiene sentido en la plena oscuridad.

Cuando comenzó a anochecer su alma licántropa amaneció. Mientras sorbía el café conectó el ordenador. El café se derramó por la mesa cuando leyó en la pantalla:

----ACCESO DENEGADO----
TENDRÁS QUE DISCULPARTE, "QUERIDA"…
J.F.

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