jueves, 10 de marzo de 2011

Presuntos Implicados. La noche



Lágrimas empapadas en noches de dudas, huellas de errores creciendo en el lodo del orgullo, promesas difuminadas en el límite del viento, luces cegadas por sueños de sombras… y mientras tanto, el mar golpeando las rocas del corazón y el viento meciendo hojas de tormentas. Son Presuntos Implicados…

La noche que lloré por ti,
la noche que tus ojos vi dudar.
La noche que lloré por ti,
como el mar entre rocas, así me sentí,
como el viento entre hojas, así me sentí.

El tiempo no ha curado aún
la huella que ha dejado nuestro error.
Quién permitió que el orgullo creciera
nublando los destellos de razón.
Te llevaré, al límite de mis sueños;
te llevaré, donde nace el mar y el cielo;
te llevaré, mas quedamos en el suelo
con promesas olvidadas
que rompieron nuestro amor.

Como el mar entre rocas, así me sentí,
como el viento entre hojas, así me sentí.
Como ocurrió que las sombras
cubrieron nuestra hermosa luz.
Te llevaré, al límite de mis sueños;
te llevaré, donde nace el mar y el cielo;
te llevaré, mas quedamos en el suelo
con promesas olvidadas
juramentos traicionados
que rompieron nuestro amor.

viernes, 4 de marzo de 2011

RELEVO BLOGGERO 3

El blog www.vinividivinvi.com ha iniciado hace unos días un proyecto muy creativo consistente en elaborar un relato con la aportación que vayan haciendo diferentes blogs, hasta 20. Se trata de un relato compartido sin trama trazada ni, mucho menos, final determinado. Solo la imaginación, la creatividad y la coherencia de los diferentes blogs que vayan participando, son los ingredientes principales.

El Relevo bloggero 2 lo tomó www.40aneraunamas.blogspot.com , y esta a su vez, me ha pasado el testigo que tomo como Relevo bloggero 3.

Las normas son sencillas:
- Escribir un mínimo de 5 líneas y un máximo de 20; hecho esto pasar el testigo a un compañero de nuestra elección quien continuará un nuevo capítulo, (hay que enumerarlo), luego lo pasará a otro y así hasta un máximo de 20 blogs. Al que le llegue el 20 será último. El se encargará del desenlace.
- Es importante citar, enlazar y numerar las aportaciones para poder entender la historia. Mi Relevo número 3 me permite mostraros los dos textos anteriores ya que la extensión no va a ser abusiva y será más cómodo para vosotros que ir a los dos blogs para leer la historia. Pero, a medida que el relato vaya aumentando de extensión, quizás sea aconsejable adjuntar un enlace al blog en cuestión, aunque esto ya queda a gusto de cada uno.

Mi testigo lo paso a MªJosé, y a su blog tan creativo www.dondehabiteelolvido-airama.blogspot.com , que ha tenido la amabilidad y entusiasmo de aceptar la propuesta. Ella tendrá la libertad de elegir al siguiente participante…
Sin más, os dejo con los dos textos que han iniciado este proyecto, y a continuación el que yo aporto. Espero que sea de vuestro agrado.
1. La agorafobia de Lucía había hecho que llevase años confinada en lo que ella llamaba su búnker. Vivía de noche y dormía de día. Era una de esas mujeres por las que el tiempo pasa cruel y devastadoramente. Una aureola púrpura rodeaba sus ojos tristes, sin brillo, que se encajaban en un rostro descolorido y marchito. Tenía una nariz perfilada que sostenía unas anticuadas gafas. Sus labios agrietados pedían a gritos menos nicotina, el pelo cano y desaliñado le llegaba casi a la cintura y la extrema delgadez de su cuerpo no podía casi sostenerla en pie. Su partida de nacimiento confirmaba que tenía 35, pero los años de asilamiento elegido, la dejadez y el descuido habían hecho que pareciese una anciana.

Como una noche más, Lucía abrió su portátil, para asomarse por esa pequeña ventana y contemplar, indagar, husmear por entre las callejuelas de esa gran ciudad virtual que le tenía completamente fascinada. Mientras se desplegaba automáticamente la persiana azul de Microsoft, preparaba, como otras tantas veces, sus cigarrillos, el viejo cenicero sucio, y su té. El turquesa del mar de una playa desconocida le daban la bienvenida. Y a partir de ahí, su conexión con el mundo.
www.vinividivinvi.com
2. Al teclear su contraseña su vida anodina y decepcionante pasaba a un segundo plano, se aletargaba durante las horas en las que se convertía en Ishtar, una hacker de ambigua moralidad, aficionada a coleccionar agujeros de seguridad informática.Después del "incidente" responsable de su clausura, perfeccionó sus conocimientos en programación y se fue introduciendo en este submundo. Recuerda su primer asalto: el ordenador personal de su psiquiatra, quería curiosear su expediente, comprender lo que le sucedía a través de la óptica del profesional que la trataba, lo descubierto agravó su estado. Se vengó publicando sus contraseñas de seguridad y por primera vez en mucho tiempo se sintió bien. Constató que sus barreras éticas, tan estrictas antaño, se habían desdibujado y quiso experimentar algo más grande. Desde entonces llegó a colarse en sistemas tan importantes como los del CNI, la NASA, o la web de UE en la que cambió la foto ZP por la de "Mr. Bean", durante la presidencia española, por simple diversión. Se ganó el respeto y unos colegas con los que compartía sus horas sin necesidad de su cuerpo físico.Esa noche el foro hervía, una empresa dedicada a la farma/cosmética buscaba a los mejores hacker de la red. Se rumoreaba sobre un descubrimiento revolucionario y...

3…y Lucía de día, e Ishtar de noche, se introdujo en el foro con la curiosidad felina que solo las altas horas de la madrugada sabían conceder a los depredadores de la noche. Sus ojos entornados se agazapaban tras la pantalla del ordenador con ansia de devorar la lista de nombres que se ofrecían como hackers endiosados por su propia arrogancia. Todos ellos lucían sus habilidades informáticas ante la empresa que buscaba a los mejores, y ellos se paseaban como modelos por la pasarela, donde lo importante era la alta costura del saber desnudar.

Su retina se enfocó en las iniciales J.F. cuando leyó que se describía provocativamente como el mejor hacker del momento, despreciando con cada una de sus sílabas al resto de competidores. Las garras atrevidas de J.F. arañaron profundamente el orgullo de Ishtar, que en un impulso incontrolado nacido de su vanidad y creencia absoluta, y quizás cierta, de ser la mejor, hizo que escribiera en el foro, aún no teniendo ningún serio interés en participar en esa jauría de depredadores, lo que su lengua no pudo silenciar:

- J.F., tendrás que demostrarlo, querido…

No obtuvo respuesta.

Comenzaba a amanecer. Ishtar percibió que Lucía necesitaba dormir, así que cogió a su alter ego y lo llevó a la aventura del sueño. Así era su vida desde hacía tiempo, la luz del día apagaba su ser, solo las sombras de la noche eran capaces de encender las llamas de sus latidos. Y es que la luz solo tiene sentido en la plena oscuridad.

Cuando comenzó a anochecer su alma licántropa amaneció. Mientras sorbía el café conectó el ordenador. El café se derramó por la mesa cuando leyó en la pantalla:

----ACCESO DENEGADO----
TENDRÁS QUE DISCULPARTE, "QUERIDA"…
J.F.

sábado, 26 de febrero de 2011

LO CONSIGUIÓ...

Fotografía:www.haciendofotos.com


Lo consiguió…

Consiguió girar el mundo
poniéndome el suelo por sombrero
y el cielo a mis pies.
Consiguió balancear mis días
con el preciso ángulo de sus labios,
con el palpitante ritmo de sus sueños.

Lo consiguió…

Ahora vago
descalza por alfombras de nubes
desafiando la fuerza de la gravedad.
Ahora siento
el peso de mares y caminos
sobre los hombros desnudos que amó.

Lo consiguió…

Los desvelos de la Luna
saben
que… lo consiguió.


sábado, 19 de febrero de 2011

SUEÑO II: LAS MAREAS DE LOS SUEÑOS

Fotografía: www.picasaweb

“Peregrino, siembra tu sueño
a mis pies, en mi orilla
allí donde el mar se hace dueño
aquí donde mi luna brilla…”

(Fuente: Internet . Autor desconocido)

No existe nada más misterioso ni tan desconocido como el país de los sueños. Adentrarse cada noche en la aventura de sus regiones inhóspitas es como leer un libro con los ojos cerrados y la oscuridad abierta.

Lo habitual es que, primero, el subconsciente guarde en su cajón secreto aquellas imágenes o situaciones reales que nosotros vemos pero que él mira para, posteriormente, amasar en la noche su propia literatura onírica aprovechando nuestro inevitable descanso de hombres mortales. Lo que no es frecuente es que los sueños se adelanten a la realidad, le tomen ventaja mostrándonos capítulos de nuestra vida que acabaremos leyendo y viendo justo en el preciso instante en que hemos olvidado el sueño. La prolepsis de lo inexplicable.

Solo fue un único sueño pero reiteradas veces soñado, nada placentero y con el constante rumor del mar en mis oídos, pues los sueños también se escuchan, son la música del alma:




Fotografía: www.imagenesfotos.com


Mi cuerpo y mi mente pasean tibias por la arena de una playa, la más blanca y cegadora que mis ojos hayan podido ver y mirar. Es temprano, el sol está muy alto e invita a sumergirse en un largo deambular por esa costa aparentemente benévola. Mis pies y mis huellas en la arena se detienen: delante de mí un tranquilo mar azul cubierto por la soledad sin olas, dormido en un velo de raso añil, terso de arrugas, cegador como un espejo celeste. La claridad es tan deslumbrante que me giro y observo como detrás de mí toda la playa es un extenso y alto acantilado de escarpadas y macizas paredes de rocas amarillentas. Mi ser se haya entre la suavidad del mar y la rigidez de las rocas. No recuerdo el camino de entrada a la playa acantilada como tampoco conozco su salida, pero la sensación tan placentera de las caricias del sol en mi piel hace que me tumbe en la arena, cierre los ojos y considere que más tarde encontraré el camino de regreso hacia ese olvidado lugar desde el que debo haber venido. El silencio embalsama mis ojos cerrados, engañándolos para que no vean pasar al tiempo que, calladamente, va arriando las velas del sol. Y es que la luz es un momento fugaz de la oscuridad.


Mis ojos son despertados por el estruendo de unas olas que con furia descargan en la playa. Al abrirlos observo que la cegadora luz se ha convertido en una luminiscencia grisácea. No sé el tiempo que ha transcurrido pero el cielo se ha transformado en un crespón negro de amenazantes nubes sombrías. El raso añil del mar ha dado lugar a un bravío terciopelo negro. Me incorporo con nerviosismo cuando noto que la lengua de una ola ha lamido mis pies, escupiéndome la rabia de su espuma blanca. Compruebo que la marea ha subido y lo sigue haciendo a una velocidad desconocida por el reloj del tiempo. Miro a mi derecha y a mi izquierda con el propósito de escapar del paradisíaco lugar ahora convertido en la antesala del averno, pero a ambos lados no hay salida posible ya que el semicírculo que hace la playa ha hecho que la marea ya haya llegado a riscos bajos que se asentaban a uno y otro lado, y que ahora están siendo azotados con violencia por las gigantescas olas. Una de ellas me hace retroceder varios pasos, y otra, varios más, hasta que mi espalda choca con la pared del acantilado. El ruido encrespado del mar es una titánica carcajada que atormenta mis oídos mientras las olas gigantescas amenazan con caerme encima en cualquier momento. Mis pupilas se convierten en el espejo del miedo.


Trato de subirme desesperadamente a la pared rocosa intentando evitar las negras garras de las olas pero solo consigo izarme unos centímetros. Alzo la vista y compruebo que en la parte más alta del acantilado hay una abadía que no consigo ver con claridad, pero la aguja de su torre es nítida, es como un dedo apuntando al mismo cielo. La abadía está rodeada por una ciudadela de piedras medievales que llevan talladas el rumor del mar, los siglos del tiempo, el canto de druidas celtas, el silencio de los condenados a prisión. Intento trepar desesperada por las rocas escarpadas sin mejorar mi éxito en el intento. Es cuando giro la cabeza y observo que tengo a escasos centímetros una gigantesca ola de varios metros que va a caer sobre mí y a engullirme con sus fauces. De mi alma sale un agudo grito que apaga la voz del mar, de la noche y del sueño, mientras el sonido de las campanas de la abadía me devuelven a la otra playa inexplorada de la vida.



En agosto de 2006 hice un viaje a Francia en el que decidí incluir la visita a Bretaña y Normandía, y conocer el Monte Saint-Michel. Prácticamente desconocía su historia, su leyenda e incluso su imagen, salvo las escasas veces que lo había visto en fotografías que, por otro lado, tampoco me llamaron excesivamente la atención. Cuando sentí su proximidad, cuando mis ojos lo tuvieron delante, cuando mis pasos se adentraron por sus sinuosas calles, todo cambió y nada pudo ser igual. Reconocí inequívocamente, el escenario de mi sueño reiterativo; más que similitud de imágenes, que las había, era una similitud de sensaciones difícilmente traducibles por las palabras y por la razón. Sin pretender pensar en ello, por enésima y última vez, mi sueño regresó con la celeridad del recuerdo, entre las sombras grises de las piedras y la trampa mortal de las mareas. Allí quedó enterrado, entre los lodos del río Couesnon y el Océano Atlántico.

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(Para los que quieran saber más…):


EL CONSCIENTE DEL MONT SAINT-MICHEL:

En tiempo de los galos, el monte Saint-Michel se elevaba en medio del enorme bosque de Scissy, que fue situado como límite entre Normandía y Bretaña. En su centro, había un monte rocoso, similar a un monte de tierra para un entierro por eso lo llamaron el "Monte Tombe", el Monte Tumba. Hacia el siglo IV, la región fue cristianizada y desde entonces, el bosque de Scissy y sus montes atraía a los hombres que buscaban la purificación espiritual. Muy pronto se convirtió en un lugar de ermitaños. Seres que convivían exclusivamente con su soledad y su espíritu.

Algunas tribus célticas ocuparon el bosque de Scissy en los alrededores del monte Saint-Michel y se acercaban a él para entregarse a sus cultos druídicos. En los subterráneos de la abadía se han encontrado restos megalíticos de los celtas.

Los romanos lo denominaron Puerto Hércules.

Los orígenes de la abadía actual deben situarse en torno a los siglos VIII o IX. Según la leyenda, en 708, un obispo de Avranches llamado Aubert habría construido un oratorio dedicado al arcángel San Miguel, tras habérselo pedido personalmente el arcángel en tres apariciones sucesivas. La leyenda cuenta que el Demonio, que había adquirido cuerpo de dragón marino, aterrorizaba a las pobres gentes del lugar allá por el siglo VIII. Los trabajadores de la tierra, afirmaban ver ciertas criaturas que los atemorizaban. El Arcángel guerrero, San Miguel, fue llamado para luchar contra ese demonio. La batalla empezó en el monte Dol Bretón, la montaña vecina del Mont-Saint-Michel, que entonces era conocido como monte Tombe. Las hordas maléficas combatían fieramente y San Miguel levantó la espada y cortó la cabeza del animal. El obispo de Arranches, Auberto, fue testigo de ese combate y por tres veces recibió en sueños la orden de San Miguel de construirle un lugar de devoción allí donde había vencido al Maligno. A partir de aquí el Monte Saint Michel comenzó a convertirse en un importante lugar de peregrinación, lo que llevó a que en la abadía se instalasen monjes benedictinos.

"Hubo un combate en el cielo", dice el Apocalipsis. "El arcángel Miguel y sus ángeles lucharon contra el Monstruo y lo expulsaron del cielo..."


Sin embargo, apenas un año después, en el 709, un gran cataclismo hizo que el mar se adentrara en tierra e inundara toda la zona, dejando aislado el Mont Saint Michel. Desde entonces, el monte se ha convertido en una auténtica fortaleza, pues ese fenómeno de las mareas se repite dos veces diariamente, dejando a la ciudadela y su Abadía unida a tierra solamente por su carretera. Dicen que es tal la velocidad a la que suben las mareas, que el agua atraparía con facilidad a un caballo al galope… por eso, con cada subida del mar, las campanas del Monte, avisan con suficiente antelación, pues se ha convertido en casi una tradición o una curiosidad turística, el observar esa subida del mar a ras de orilla. Los peregrinos que durante siglos visitaron la majestuosa abadía gótica edificada en la cima del peñasco también tuvieron que lidiar con la repentina subida de las aguas. Hoy, unos carteles colocados en los arcos de la muralla medieval que dan acceso a la bahía arenosa advierten de los horarios de peligro. Pero la advertencia no infunde el respeto que solía. Cabe decir que, son las mareas más fuertes de Europa, capaces de dejar al descubierto distancias de hasta 15 kilómetros y de poner en peligro a los infelices que no tengan muy presente la rapidez de sus crecidas. Registros del año 1318 revelan que una docena de peregrinos murió en las arenas movedizas de la bahía, otros 18 se ahogaron con la marea creciente y trece más, una vez que llegaron al santuario, murieron sofocados por las multitudes.

Con el paso de los años, el monte Saint Michel se convirtió en un importante punto estratégico militar, cobrando especial importancia durante la guerra de los 100 años, y jamás fue tomado por las tropas inglesas pese a sus incesantes esfuerzos por conseguirlo, lo cual convertía al Monte Saint Michel en un símbolo de esperanza y fe para los franceses en esos años de continua guerra. En el siglo XVII los miembros de grupos esotéricos dedicados a la alquimia y a los avances científicos se reúnen aquí. La casa real francesa vuelve a abandonar el lugar a causa de la recomendación de los más conservadores de la Iglesia. Desde la Revolución francesa hasta 1874 el Monte San Michel se convirtió en prisión, por lo que se le llamó también como la pequeña Bastilla, donde fueron encarcelados, desde 1793, más de 300 sacerdotes que negaban la nueva constitución civil del clero. Por fin, la prisión fue cerrada en 1863 en respuesta a un decreto imperial de Napoleón III. En 1979 el Mont Saint Michel fue incluido en la lista de Patrimonio Mundial por la Unesco.



“Castillo de hadas erigido en el mar, sombra gris que se alza sobre el cielo brumoso” El ocaso teñía de rojo la inmensidad de los arenales, teñía de rojo la desmesurada bahía; tan solo la abadía escarpada que surgía al fondo, alejada de la tierra como un caserón fantástico, sorprendente como un palacio de ensueño, increíblemente extraña y hermosa, permanecía casi negra a la luz del sol poniente.


Guy de Maupassant (1850-1893)




lunes, 14 de febrero de 2011

Pablo Neruda. Te amo





El día de hoy, al margen de ecos comerciales, he considerado que es idóneo para recordar este magnífico poema del chileno Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto[] (1904 – 1973), más conocido como Pablo Neruda.

Es difícil definir los sentimientos, yo diría que son ellos quienes nos definen a nosotros. Pero cuando se trata de definir al Amor, la ambivalencia, la incoherencia, la fatalidad, la conspiración y la ambigüedad se aúnan maravillosamente, inconscientemente, involuntariamente, irresponsablemente, irracionalmente, no pensando, no razonando, no coordinando, solo…amando, sencillamente… amando.
Amo este poema. Disfrútenlo.
Te amo,
te amo de una manera inexplicable,
de una forma inconfesable,
de un modo contradictorio.

Te amo
con mis estados de ánimo que son muchos,
y cambian de humor continuamente.
por lo que ya sabes,
el tiempo, la vida, la muerte.

Te amo...
con el mundo que no entiendo,
con la gente que no comprende,
con la ambivalencia de mi alma,
con la incoherencia de mis actos,
con la fatalidad del destino,
con la conspiración del deseo,
con la ambigüedad de los hechos.

Aún cuando te digo que no te amo, te amo,
hasta cuando te engaño, no te engaño,
en el fondo, llevo a cabo un plan
,
para amarte mejor.

Te amo...
sin reflexionar, inconscientemente,
irresponsablemente, espontáneamente,
involuntariamente, por instinto,
por impulso, irracionalmente.

En efecto no tengo argumentos lógicos,
ni siquiera improvisados
para fundamentar este amor que siento por ti,
que surgió misteriosamente de la nada,
que no ha resuelto mágicamente nada,
y que milagrosamente, de a poco, con poco y nada
ha mejorado lo peor de mí.

Te amo,
te amo con un cuerpo que no piensa,
con un corazón que no razona,
con una cabeza que no coordina.

Te amo
incomprensiblemente,
sin preguntarme por qué te amo,
sin importarme por qué te amo,
sin cuestionarme por qué te amo.

Te amo
sencillamente porque te amo,
yo mismo no sé por qué te amo.






jueves, 3 de febrero de 2011

PRIMER ANIVERSARIO DEL ESPEJO DE LA LUNA



Hoy se cumple un año del nacimiento de este blog.


Tendemos siempre a medir el tiempo, a computar los momentos de gozo y también los de llanto; nos gusta traducir a números el paso del tiempo ya que quizás ese sea el único lenguaje criptográfico que conozcamos que nos permite retenerlo o al menos queremos pensar que así es. Y nos lo creemos. Y jugamos con las matemáticas para hacer nuestro un pasado ya llovido y un futuro condensado en nubes que alguna lluvia dejarán. Y después, el olor a tierra mojada…


Muchos sois los que me habéis acompañado en este trayecto del cual solo tendría palabras hermosas para describirlo. Mi filosofía me dicta que de cada persona y momento de la vida se aprende algo nuevo, distinto, sorprendente, enriquecedor, y esta es la base que nos convierte en tolerantes. De todos vosotros he aprendido día a día, con vuestros comentarios y en vuestros blogs, idiomas que traducen la vida, pensamientos que condensan la poesía, sentimientos que coronan la Literatura, arte que engalana la vida, sonrisas que embellecen labios, sabiduría que nos humaniza, sueños que nos hacen volar, puntos de vista distintos que nos hacen crecer, música que nos acaricia el alma, cine que nos hace navegar a esas islas de nuestra imaginación, libros sabios y pacientes que nos hablan en silencio, actualidad crítica que nos hace ser más independientes, fotografías que detienen para siempre ese segundo de belleza efímera. He conocido y aprendido a vuestro lado, diferentes formas de ver el alfabeto de la vida, pero sobre todo de sentirlo.


No obstante, el denominador común que todos habéis tenido es el enorme cariño que siempre habéis demostrado hacia mis letras, traducido en cientos de besos y abrazos que hoy os devuelvo multiplicados.


Por todo ello, y por mucho más que ha sobrepasado los límites del blog, GRACIAS de corazón. Gracias por haber empleado vuestro valioso tiempo en leer mis creaciones, gracias a todos, desde los que habéis sido fieles comentaristas hasta los que sé que en la sombra me seguís con el mismo cariño. Formáis parte indisoluble de este Espejo de la Luna y de mi corazón reflejado en él.



MOON RIVER.- Henry Mancini





Río Moon, más ancho que una milla,
algún día te cruzaré a lo grande.
Oh, fabricante de sueños, tú, rompecorazones,
donde quiera que vayas iré contigo.

Dos vagabundos que salen a ver el mundo,
hay un montón de mundo para ver.
Estamos persiguiendo el mismo final del arco iris,
esperando en la curva,
mi amigo Huckleberry, el río Moon y yo.

martes, 25 de enero de 2011

La lluvia amarilla. Julio Llamazares

Fotografía: www.picasaweb

La lluvia del tiempo difumina los contornos de líneas dibujadas en la tierra húmeda, rayuelas del juego de la vida por las que avanzamos a la pata coja intentando mover correctamente la piedra que hemos encontrado en nuestro camino.
La lluvia del tiempo sofoca la lava que emerge del volcán pero es incapaz de extinguir sus entrañas. Y es que la gesta del recuerdo hasta es temida por el propio tiempo.
Así nos lo recuerda Julio Llamazares (León 1955) en La lluvia amarilla (1988), lectura muy recomendable, cuya huella rescato del olvido…

El tiempo acaba siempre borrando las heridas. El tiempo es una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos. Pero hay hogueras que arden bajo la tierra, grietas de la memoria tan secas y profundas que ni siquiera el diluvio de la muerte bastaría tal vez para borrarlas. Uno trata de acostumbrarse a convivir con ellas, amontona silencios y óxido encima del recuerdo y, cuando cree que ya todo lo ha olvidado, basta una simple carta, una fotografía, para que salte en mil pedazos la lámina del hielo del olvido.

lunes, 17 de enero de 2011

LAS HUELLAS DEL AZAR

¿Para qué llamar caminos

a los surcos del azar? ...

Todo el que camina anda,

como Jesús, sobre el mar.

Antonio Machado, Proverbios y Cantares




ROMANCE I


El camino besa huellas
que el alba ya ha de enterrar,
tierra ágil de caminantes
con mil pasos al azar,
tierra fértil de senderos
sin puertos ni un solo mar.

El camino abre sus brazos
a veredas de lo par
y las huellas se detienen
no sabiendo cuál tomar,
sino aquellas de latidos
que aún se escuchan palpitar.

El camino se bifurca
en sombras que hacen dudar,
y las manos que los unen
prontas se han de separar,
infieles a lo que late
condenándose a no amar.

Ya no es camino el camino
sino lamento del mar,
noche de pájaros negros
que no han sabido volar
en el cielo de pensiles
sino en lodos del azar.

martes, 11 de enero de 2011

El nombre de la rosa. Umberto Eco


Fotografía: www.flickr.com


Al enemigo lo tenemos en casa. Habita en esas regiones fértiles del corazón donde la lluvia se confunde con los sueños haciendo germinar rosas con pétalos de seda y garras de espinas. Los sangrantes amaneceres del invierno tiñen las rosas rojas desde que miraron a los ojos al Amor.

¿Qué es el amor? Nada hay en el mundo, ni hombre ni diablo ni cosa alguna, que sea para mí tan sospechosa como el amor, pues éste penetra en el alma más que cualquier otra cosa. Nada hay que ocupe y ate más el corazón que el amor. Por eso, cuando no dispone de armas para gobernarse, el alma se hunde, por el amor, en la más honda de las ruinas. (...) si el alma, indefensa, se entrega al fuego del amor, a pesar de no ser éste carnal, también acaba cayendo, o bien agitándose en el desorden. Oh, el amor tiene efectos muy diversos; primero ablanda el alma, luego la enferma...

(Ubertino a Adso)

lunes, 3 de enero de 2011

ONCE CAMPANADAS Y UNA FLOR

Fotografía: www.flickr.com


La luz de enero apaga las velas de la noche con la lentitud del amante enredado en las sábanas del placer, enciende el día penetrando con las candelas en la cueva de la noche. Amaneció la claridad pisoteando la nicotina de las tinieblas.

Bárbara se despierta con dos piernas y un solo corazón, sabe que puede echarse a andar y mojar el tic-tac en el café de los sueños de la mañana. Mientras los primeros rayos de sol juguetean con su cuerpo desnudo, ese que siempre se entrega a la noche con el único abrigo de su piel, piensa que hoy prescindirá de la sacarina de sus amaneceres y de sus tardes. Dos terrones de azúcar serán suficientes para absorber las pesadillas de quien osa aventurarse en los dominios de la noche. Y mientras los diluye con movimientos circulares de su cucharilla, ve sus ojos reflejados en el café, amarrados al tiovivo del amanecer que gira frenéticamente para solo intentar llegar al punto de partida. Energía concéntrica del ser humano.

Rebelándose a la ley de la gravedad, se levanta de su sofá y sus pasos la llevan al alfeizar de la ventana. Sus pies se enredan con alguna serpentina de colores de la noche pasada que aún quiere anclarla en el tango añejo y sin acordes del año pretérito, pero improvisa un vals que se convierte en concierto de año nuevo. Y la melodía de un piano huérfano de manos comienza a sonar. Sube la persiana del salón entregándose como amante sumisa a esa luz de enero que comienza a rozar las extremidades inferiores de su cuerpo y sigue izando la persiana a su antojo, lentamente, notando como esa luz va subiendo por su cuerpo a medida que ella lo va decidiendo al tirar de la cinta elevadora de la persiana. Y cuando la luz llega a sus ojos, sabe que el sol de enero se ha enamorado de las esquinas del mar de su cintura. Los besos del alba nunca engañan.

Bárbara mira con su desnudez la maceta del alfeizar. Sus ojos rasgados esbozan una triunfante sonrisa: en la tierra de la noche han amanecido los labios blancos y rojos de esa flor, esa que se escondía tras la semilla que había depositado unos días antes entre el aroma de la lluvia y las huellas de la arcilla. En el cementerio de la tierra de los recuerdos habían brotado los pétalos aterciopelados de la ilusión. La vida es once campanadas antes de nacer una flor.
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